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jueves, 20 de abril de 2017

CINCO LIBROS INTERESANTES SOBRE LA PRÁCTICA BALONPÉDICA EN COLOMBIA





Desde hace un poco más de una década la publicación de libros desde diversas perspectivas sobre el fútbol se ha hecho cada vez más frecuente. La apertura de un campo de análisis por parte de grupos de investigación sobre este fenómeno ha permitido la transformación  de la visión que se tenía de un juego al que principalmente se le adjudicaba los sentimientos reprimidos de las masas. Hoy el fútbol es visto (además de lo obvio), como un espacio heterogéneo donde los discursos y prácticas sobre el cuerpo y la civilidad interactúan dentro de un contexto histórico inmerso en ese amplio crisol que es la cultura, en otras palabras como un fenómeno social.

Las semillas puestas en varias etapas por entre otros por Heinz Risse (1898-1989), George Simmel (1853-1918) y Herbert Spencer (1820-1903) han rendido sus frutos inicialmente a través de la sociología del deporte. Y dichos frutos han sido de variada clase y calidad. Cabe destacar también como en la última década la Historia y la Antropología (como disciplinas) se han integrado a esta tendencia revitalizando y ampliando el panorama de análisis social.

En el caso de Colombia[1] la tendencia de escribir sobre fútbol como fenómeno cultural ha sido un ejercicio tardío comparado, por ejemplo, con el resto del continente, no obstante, la claridad conceptual, ha venido en aumento no solo a través de los libros publicados, sino además de las revistas de estudios sociales que han servido a tal fin.  Aquí están cinco narrativas, cinco visiones que animadas (algunas más sutilmente que otras) por la “revolución” de los sociólogos, historiadores y antropólogos, van desde la narración cronológica hasta la crónica, y donde se tiene claro que el análisis sobre el futbol (en este caso) no puede estar alejado del contexto histórico y de los cambios sociales que dinamizan la sociedad. Esta es una corta guía para neófitos del tema. Cualquiera de los caminos planteados es válido en un campo amplio y abierto a la exploración y estudio.


Empatamos 6 a 0, Fútbol en Colombia 1900-1948 / Guillermo Zuluaga Ceballos. 2005


Esta es la versión editorial de la tesis de grado de maestría en Historia de Guillermo Zuluaga Ceballos, quien basa temporalmente su investigación en la génesis del futbol colombiano, es decir, en el camino del futbol colombiano antes de su profesionalización. La gran valía de este trabajo radica en el objeto de su estudio, esto es, la génesis del futbol en nuestro país, hecho que el autor desarrolla además de las fuentes tradicionales través del análisis de los discursos políticos dominantes de entonces.   

En el cuerpo del libro se encuentra un aspecto que despierta gran polémica por el regionalismo que circunscribe resolverlo al día de hoy, este es la entrada geográfica que usaron quienes trajeron el futbol a nuestro país. A lo cual este autor afirma:

Más allá de si fue Barranquilla  o Santa Marta, Cúcuta o Pasto , -como estas lo reclaman-, el detalle común a estas posibilidades es que fueron personajes de las clases altas o extranjeros quienes lo introdujeron a nuestro país, el cual pasaba lentamente a ser una práctica “juiciosamente comprendida y sin desenfreno”, como lo sugiere Paul Gaultier en 1912 sobre los deportes en general……Una inquietud -que difícilmente se resolverá-  es: si el futbol fue introducido a los países suramericanos por los constructores ingleses de los ferrocarriles , ¿Por qué en Colombia solo se habla de la aparición de este deporte a principios del siglo XX, no obstante que desde mediados del siglo XIX empezaron a construirse vías férreas en la Costa Atlántica y Panamá?   

Lo anterior contrasta (por así decirlo) con otras versiones del tema como la expuesta por el historiador Enrique Santos Molano quien afirmó sobre este mismo punto:

El futbol llegó a Colombia en 1892, por iniciativa del entones director de la Escuela Militar, el coronel estadounidense Henry Rown Lemly, quien lo instituyó allí y estableció un reglamento de acuerdo con los que regían el deporte del Football en Inglaterra…De modo que sí. Aunque el dato no podía agradar a los barranquilleros, ni a los pastusos, que reclaman para sus ciudades el honor, el fútbol colombiano se jugó por primera vez en Bogotá, y también por segunda.[2]

Por otra parte, Es interesante leer la intención del autor en involucrar el discurso y el contexto político en por ejemplo, el uso del tiempo libre y la visión de este por parte de los dirigentes liberales en el incipiente proceso de industrialización que vivió el país a comienzos de la década del 30. Sin duda este trabajo se convierte en un sólido escalón en el estudio histórico del fútbol.   


Fútbol en Colombia / Carolina Jaramillo Selingmann. 2007


Este libro cuenta con un juicioso trabajo de archivo fotográfico. Las fuentes incluyen un amplio espectro de periódicos nacionales como: EL TIEMPO, EL ESPECTADOR, EL HERALDO, REVISTA SEMANA, entre otros muchos.  Además, cuenta con la rigurosidad periodística y guía temática de Hernán Peláez Restrepo (quien ya había hecho en la década de los noventa libros similares sobre el futbol colombiano y los mundiales de fútbol) y la cuidada edición de Villegas Editores. El libro logra hacer una narración cronológica a través de los futbolistas nacionales y extranjeros más determinantes que pasaron por estas tierras y la descripción de los hechos más destacados que han marcado nuestro balompié. Aquí hay una investigación de campo que involucra principalmente la visión de los periódicos y la memoria fotográfica que además del tratamiento de los hechos más relevantes de cada época aporta pequeños perfiles de futbolistas, técnicos y selecciones nacionales que cambiaron el rumbo de nuestro fútbol. Esta obra es una gran introducción para  neófitos en el campo de la historia del fútbol en Colombia o a quienes les interese ver el impacto del fútbol desde la perspectiva de los medios escritos de comunicación.


Bestiario del Balón /  F. Arango, N. Samper, A. Garavito. 2008


El Bestiario del Balón es un afortunado precedente para “los hinchas del futbol con cerebro” porque  plantea directamente al espectador como un actor activo dentro del gran engranaje que supone el espectáculo futbolístico. El libro se encarga de desarrollar una nueva “categoría” de nuestro futbol, como reza su subtítulo: “el lado b del futbol colombiano”. Esto tiene que ver con esos aspectos y hechos no tan públicos (en algunos casos leyendas urbanas) que han circundado el ambiente futbolístico nacional, esos hechos que no han sido parte de la “historia oficial”  del futbol profesional colombiano. El tono del libro es sarcástico, inteligente y mordaz lo que lo hace único y valioso en el contexto local. Este libro recoge las  memorias de  tres futboleros hijos de los diarios deportivos, de programas de radio como “la guerrilla deportiva” sobre algunos de los futbolistas[3] (entre la década de los ochenta y dos mil) que les acompañaron a lo largo de su vida.

 Allí los episodios olvidados por risibles, estrambóticos o bizarros  tienen su espacio. Nombres como los de Orlando “El Salvaje” Rojas, Alonso “Cachaco” Rodríguez, Fernando “Bombillito” Castro o  Ángel “El Busetero” Castelnoble o estrellas fugaces como Edwin Congo, Jhonier Montaño, Nelson “Tyson” Rivas, Hans Shomberger Tibocha, o episodios de ingrata recordación como el “londrinazo” en el que Colombia sub-23 cayó ante Brasil 9 a 0 también  hacen parte de este entramado de historias “subalternas” que igualmente honran la corta historia de nuestro balompié.  El libro cuenta con cortos pero sustanciosos párrafos escritos a tres manos que logran mantener una lectura agradable, fluida y un inagotable dejo de satisfacción.



La Gran Historia del Fútbol Profesional Colombiano / Guillermo Ruiz Bonilla. 2008


Una edición primaria apareció en 1999 como un suplemento dominical del diario El Espectador. Esta es la obra de un estadígrafo consagrado en el medio periodístico, que ha mostrado en publicaciones subsecuentes contar con uno de los más completos archivos sobre fútbol en nuestro país. El libro tiene una narración cronológica de cada uno de los campeonatos disputados desde 1948, podría decirse que este libro es la narración oficial del fútbol colombiano[4] además, cuenta con la tabla de posiciones de cada campeonato disputado y sus correspondientes estadísticas con las fotos de cada plantel. En suma, este libro es útil porque logró congregar el trabajo de datos y cifras del autor de manera total y de manera actualizada en un formato amplio, cómodo y útil como archivo para una consulta del futbol colombiano.


El  5 – 0 / Mauricio Silva. 2013


Esta es una interesante crónica sobre el ascenso y la caída de la selección Colombia y que comenzó para el estrellato esa noche del 5 de septiembre de 1993. Separado en cinco ítems esta crónica intenta desarrollar las causas extra-futbolísticas que llevaron al colapso futbolístico de esa generación. La prosa de Mauricio Silva es envolvente porque después de todo lo que se ha dicho sobre aquella noche de ensueño en Buenos Aires y que a la postre  se convirtió en pesadilla mundialista su trabajo de reportería con los protagonistas de ese entonces (hoy jugadores retirados), logra tocar temas espinosos y curiosos que antes por el contexto tan complejo no se habían tocado ni por la prensa no por los futbolistas. Esa claro que la selección de ese entonces era de muchos, entre esos, los carteles de la mafia que manejaban a su antojo la política y los aspectos más íntimos y más públicos de lo nacional entre esos, la selección nacional de fútbol.





[1]  Para un estado del arte respecto al avance de los estudios sociales del deporte recomiendo consultar el documento de David Quitián “Los Estudios Sociales del Deporte en Colombia, tensiones en juego para configurar un campo de estudios”, disponible en: 
https://www.icesi.edu.co/congreso_sociologia/images/ponencias/22-Quitian-LOS%20ESTUDIOS%20SOCIALES%20DEL%20DEPORTE%20EN%20COLOMBIA%20Tensiones%20en%20juego%20para%20configurar%20un%20campo%20de%20estudios.pdf
como también el documento de Rafael Jaramillo Racines “Hacia una Historia del Fútbol en Colombia”, disponible en: http://www.alesde.ufpr.br/encontro/trabalhos/72.pdf
[2] Santos, E. (2005). Fútbol, una pasión incontenible. Revista Credencial Historia #185, Pp9 
[3] Publicaciones Semana editó  en 2015  El Fútbol y Yo”,  un libro que reúne anécdotas escritas en primera persona, es decir, por los futbolistas y que habían sido publicadas anteriormente en la revista SOHO.
[4] El libro fue lanzado a propósito de la celebración de los 60 años de la División Mayor del Fútbol Colombiano, DIMAYOR.

lunes, 27 de febrero de 2017

MEMORABILIA III:

XAVI. FINS DESPRES, CAPITÁ [1]


Xavi Hernandez, redefinió el concepto del volante mixto
El domingo 24 de mayo de 2015 en la cancha del Camp Nou se despidió un jugador diferente, un genio, un ídolo como pocos, Xavi Hernández. Por tal motivo, entonces y ahora es casi un sacrilegio no hablar de uno de los jugadores que integró y rubricó con su talento a uno de los mejores clubes de la historia y del cual fue estandarte y pieza fundamental.

Aunque el fútbol sea extraño, pues no siempre los jugadores talentosos son recordados y acompañados por los títulos durante su carrera, el caso de Xavi  es una excepción. Su palmarés de 17 años de actividad (1998-2015) en la elite del fútbol mundial así lo demuestra: 7 Ligas de España, 3 Copas del Rey, 6 Súper Copas de España, 4 Ligas de Campeones, 2 Súper Copas de Europa, 2 Mundiales de Clubes, esto con el FC Barcelona además de 1 copa mundial sub-20 (1999),1 medalla de Oro olímpica (2000), 2 Eurocopas (2008 y 2012) y un mundial de Fútbol (2010) con la Selección de España. Por encima de esto, a Xavi se le juzga por esa exquisita forma de jugar, por esa capacidad de dirigir los tiempos de un equipo, por ser el jugador que mejor representó en el campo lo que teóricamente se entiende como una transición en el fútbol. Su admirable capacidad para proteger el balón y dirigirlo con precisión al espacio era única. Defenderse con el balón y hacerlo circular verticalmente para siempre atacar los espacios del rival era la constante en el 6 catalán.    

Resulta raro encontrar en la historia reciente del fútbol un caso como el de Xavi Hernández Creus, es decir, un jugador que a lo largo de su carrera personifique los valores futbolísticos de una institución que a su vez posa de representar la identidad histórica de una región[2] que se contrapone al  centro del poder monárquico, y a su referente por antonomasia , el Real Madrid. El fútbol made in Barca (folclóricamente llamado tiki-taka) puso en primera plana la valía de los jugadores de las divisiones inferiores y su formación física, mental y futbolística como imperativo para el  presente y futuro del juego, hecho muy lejano de su rival histórico el Real Madrid que lograba formar interesantes jugadores en sus divisiones inferiores pero los desechaba sin dejarlos debutar en primera división privilegiando la llegada de costosos jugadores con un fin eminentemente comercial. Tal fue la síntesis de los “galácticos”. Otra arista que muestra la diferencia entre estas dos instituciones futbolísticas tiene que ver con el trato hacia sus ídolos. El hecho más reciente tiene que ver justamente con Xavi e Iker Casillas, el uno despedido como un grande frente a 93.000 personas que repetían su nombre a rabiar y el otro pronunciando un breve y lacrimoso discurso en una fría sala de prensa frente de una veintena de periodistas preocupados únicamente por registrar el escándalo de su salida del club[3].

EL JUEGO


el reemplazo natural de Guardiola le logró superar futbolisticamente.
El Barca vino a recuperar su lugar como referente obligado del fútbol hasta y desde hace una década, si bien antes habían existido modelos futbolísticos importantes para continuar la identidad estético-futbolística que inculcó Johan Cruyff, ese fútbol total de toque, posesión y transición que conquistó la primera Champions League para el club, solo duró su tiempo como entrenador (1988-1996) . A partir de allí vendría una “pausa” para el club. Para 1998 La conocida broma “no hay nada más holandés que el Barcelona” que por aquel entonces circulaba en los mentideros  periodísticos  cobraría sentido y pasaría factura al entonces técnico Louis Van Gaal. Esta situación trastocó los valores institucionales del club; había entonces que ordenar el maltrecho camino que se presentaba. La llegada a empellones de Joan la Porta a la presidencia, así lo mostraría con el tiempo al confiar el futuro del club a la cantera  “La Masia”.  Xavi sería parte de esta transición. Su debut ocurre durante la segunda época de Van Gaal en la dirección técnica del club siendo el reemplazo natural del por entonces capitán Josep Guardiola. Desde allí su comparación con Guardiola fue un lugar común entre los hincas y expertos siendo Hernández sujeto de desconfianza y subestimación. No obstante, con el paso del tiempo y la llegada de técnicos como Frank Rijkaard su juego maduró y afianzó su titularidad que además tomó mucha más exposición en un equipo que lograría desarrollar y evolucionar un juego de  presión, posición y posesión con Josep Guardiola esta vez como técnico. 

El Barcelona deGuardiola (2008-2012) llevó al fútbol a un punto de onirismo casi surrealista despertando y rescatando de manera inesperada en la memoria colectiva sentimientos positivos de felicidad y alegría respecto al juego de la pelota, donde el resultado no era lo más importante y el éxito valía por la forma en que se conquistaban los objetivos. esto es, a la luz de no cambiar la forma ni  el estilo ni la manera de enfrentar a los rivales. Un hecho inusual  para esos tiempos en los que la idea táctica predominante era defenderse a toda costa y mantener el cero (este era el escenario ideal para los entrenadores que concebían a sus jugadores como un ajedrecista considera a sus fichas). De aquel Barca de fútbol vertical, maravilloso, casi celestial Xavi era la columna vertebral, Iniesta el cerebro y Messi el espíritu.

Andres Iniesta, Lionel Messi y Xavi Hernández, exhibiendo el Balón de Oro de 20l0. 

Este fútbol no fue lejano a la Selección Española de 2010 que teniendo el 60% de los titulares del club catalán hizo algo totalmente insólito, logró merecidamente convertirse en el campeón mundial. El histórico complejo nacional respecto del fútbol español quedó atrás. La furia se transformó en arte. No obstante, de aquel año quedaría una deuda que no fue ni será saldada: el balón de oro que no se le dio al mejor jugador de dicho año. Este era ni más ni menos que Xavi Hernández. A pesar de ello, el reconocimiento quedó en casa, Messi lo ganó siendo el mejor por debajo de Xavi e Iniesta respectivamente. 

Luego de la semifinal de Champions League, temporada 2009-2010 en la que el barca perdió con el Internazionale de Milán  que alcanzaría el título de la mano de José Mourinho, crecía la sospecha casi certeza de que ya se había descubierto como jugarle y ganarle al indescifrable Barca. Y aunque por un tiempo así lo pareció con los resultados adversos, estos atendían más a un desgaste físico esperable por estar en el primer lugar de manera continua durante dos años y medio. Afortunadamente y para malestar de los críticos, la magia Blaugrana se acomodó a la frialdad del pizarrón y a la táctica. Ella inmaterial y solo visible a través del talento continuó por un tiempo más. Nosotros, los espectadores, pudimos contar con la suerte de haber presenciado una de las revoluciones futbolísticas de más larga duración y más valiosa de la historia del fútbol de los últimos 25 años. Pero esta vez  además, nos mostró contravía de su contexto, que los genios han necesitado de un andamiaje para que su talento sobresalga. Que toda idea futbolística valiosa, ósea, que deja algo para el futuro del juego necesita intérpretes (en plural) que estén dispuestos a aportar su talento por encima de su ego. Que es allí donde nace la genialidad del individuo y del colectivo. Es por ello que el rol que desarrolló Xavi fue tan importante, su liderazgo dentro y fuera del campo escapó a los lugares comunes del caudillismo tan usual y dañino (entre otros) en el mundo del fútbol. Su liderazgo fue leal a la filosofía que promulgaba por el respeto al rival, al balón, al juego y al espectador. Seguramente, el futuro de Xavi estará marcado hacia el banquillo en el rol de entrenador. Y ojalá allí logre un nuevo salto en la forma de ver, pensar y dimensionar este juego como alguna vez lo hiciera Guardiola. 

Quien usó la camiseta del FC Barcelona por más de 17 temporadas se ha retirado dejando una estela magnánima. Si bien los jugadores vienen y van, los que vemos el fútbol desde afuera sabemos que uno como Xavi Hernández difícilmente volverá a aparecer.

 








[1] Xavi. Hasta luego, capitán. en español.
[2] Como lo muestra  la impronta “más que un club” que identifica mundialmente al FC Barcelona.
[3] Pero este no es el  único caso que ha pasado, esta misma situación ocurrió con Roberto Carlos, Raúl González y Guti, entre otros históricos de club blanco.

lunes, 12 de diciembre de 2016

MEMORABILIA II:

 A LA MEMORIA DE “AMERIKO


Willie, 1966.
La mascota en el ambiente del fútbol además de ser un elemento decorativo y festivo intenta representar el sentimiento y los valores de un club, selección nacional o una competencia. Busca ser un puente entre el “sentir” del hincha y los valores que se intentan representar e identificar en una determinada práctica deportiva.  Además se convierte en un valioso “anzuelo” a la hora de involucrar a jóvenes seguidores para la simbología y el marketing deportivos. En el caso de los mundiales de fútbol,  la primera mascota apareció en el mundial de Inglaterra 1966, su nombre era “Willie”, un tierno e infantil león digno representante del orgullo monárquico y la nostalgia respecto al “imperio británico”, (o por lo que quedaba de él).  A partir de allí, el desfile de estos simpáticos personajes no paró y cada vez tomó más importancia en el escenario del naciente marketing deportivo multinacional.[1]  

 
Gardelito, 1987.
El continente americano no fue ajeno a este naciente fenómeno. Para la edición trigésima tercera de la Copa América de 1987 la sede le correspondió a la Argentina y  encontraríamos a “Gardelito” una versión infantil de Carlos Gardel. Desde allí en el torneo continental se buscó en cada una de sus ediciones que la mascota que representara el torneo tuviera per se elementos culturales autóctonos de cada una de las sedes. Una simple vista a la galería de mascotas del torneo de selecciones más antiguo del mundo así lo demuestra, salvo una excepción; la mascota de la Copa América de 2001 realizada en Colombia, esta mascota llevaría el nombre de “Ameriko”.[2]

Ameriko, 2001. 
Ameriko” desde el momento de su presentación en sociedad causó decepción, por así decirlo. Su estrambótica figura no concordaba con ningún elemento conocido del folclor, la fauna o la economía nacionales. Su diseño “fue mandado a hacer” con la ambición y el ardid de los negociantes (entiéndase directivos) de la Federación Colombiana de Fútbol, quienes solo eran y han sido  leales a sus intereses. Como resultado de este fenómeno de larga duración,  el extraño personaje sería una mascota lejana del corazón de los hinchas y ajena al sentimiento e imaginario nacionales que se querían proyectar para el torneo continental, que se realizaba por primera vez en el país. Sus grandes y almendrados ojos, su color azul y su enmarañado pelo color rojo causó el efecto contrario que debe causar una mascota, esto es, repulsión.
 
Max Caiman, 1994
En la corta historia de las mascotas creadas para “consumo interno”, una suerte parecida correría su predecesor, “Max Caimán”, aunque más longevo este regalo era el símbolo que la marca patrocinadora regalaría a la selección para animar sus victorias en la eliminatorias hacia el mundial de USA 94.  No es casual que Max haya sido un integrante de la familia de los lagartos, espécimen arto conocido en nuestro país y muy visible en los tiempos dorados de aquella selección de los 90. su tiempo de vida fue de 5 años, Max Caimán aunque más cercano al sentimiento popular debido a su “empuje” con el tiempo seria catalogado como “el ave” de mal agüero de la selección debido a su decidida vocación de “lagartear” los triunfos de la selección[3]. Con el fracaso de la selección en el mundial, la estantería se vino abajo y con ella nuestro “Max” pasó  a algún desván de la cervecería que lo mando crear dándole extraoficialmente su lugar de “mascota” a  El cole”, un hincha con disfraz de rocambolescas actitudes, que contó con la particularidad de  no haber dudado en viajar al mundial de Corea y Japón de 2002 aun no habiendo clasificado la musa de sus celebraciones y olímpicamente convertirse oficialmente en la “mascota” de la Selección Ecuatoriana.

La aparición de “Ameriko” y otros sospechosos contratos en los torneos de la región llevaron a la FIFA a diseñar de manera entera el esquema promocional y publicitario de sus torneos, de esta manera, se le retiro esa potestad a las federaciones locales americanas en el caso de los mundiales juveniles.
Ameriko y el publico: La antipatía fue inmediata
La mascota es algo si se quiere baladí, lo es, pero “Ameriko” fue un catalizador de eso que siempre ha rodeado al fútbol, simbólicamente fue como ese postre que terminó de amenizar una cena que no sabía bien, y (que por sus irregularidades) de una copa que dejo un mal sabor de boca.  Ahora, lo único que recordará la gente de aquel certamen de 2001 será como siempre sucede en el deporte, el resultado, Colombia levantó por fin un trofeo, no importara como, no importara que uno de nuestros vecinos a quien muchos le guardan admiración nos haya dado la espalda, solo importará que ganamos, fin de la historia oficial. Mientras tanto, en la historia de la cripta de los vencidos y en la de los damnificados habrá un lugar privilegiado para  Ameriko, quien compartirá el mausoleo con Max CaimánMillo (el mal ejercicio de populismo de los directivos de Millonarios por buscar una mascota para el conjunto embajador). Su lápida llevará como epitafio las sabias palabras del entonces presidente de la Federación Colombiana de Fútbol el recordado Álvaro Fina quien dijo de él (con el ánimo de evadir posibles demandas por parte de la multinacional dueña del anime): “Ameriko es primo de Pokemon, pero Pokemon no sabe”.

Tiempo después saldría  a la luz pública el origen de Ameriko. Este fue “aportado” por una de  agencia anodina de publicidad con sede en Miami. No extraña entonces lo sucedido luego. Adiós Ameriko, donde te encuentres, buen viaje, debes saber que nunca te quisimos, te sentimos como un apátrida (de hecho lo eras), buen viaje, solo fuiste una víctima del marketing enfermizo que te creó y que sigue experimentando sin ninguna culpa de sus chapuzas y maquinaciones con ese aun hermoso juego de la pelota. Que descanses en paz, que descanses eternamente Ameriko.









[1] La primera mascota de la Eurocopa  la encontramos en Italia 1980. Las mascotas pueden llegar a generar tal grado de afinidad y recordación entre los hinchas. Mundiales como España 1982  son usualmente recordados por su mascota: “naranjito” y por la inolvidable selección de Brasil de dicho año.
[2] Formalmente Ameriko se le define como un extraterrestre de color turquesa con ojos azules. Su nombre proviene de la traducción de "América" al esperanto.
[3] Arango, Samper, Garavito, (2008), Bestiario del Balón, el lado B del fútbol colombiano, Colombia, Editorial Aguilar, p. postales de nuestro fútbol.

lunes, 5 de diciembre de 2016

MEMORABILIA I:

 GENIALIDAD REPLICADA EN FREDDY RINCÓN Y EN YAYA TOURÉ

Rara vez hay dos jugadores tan parecidos en su juego y talento dentro del campo  y tan alejados en su valoración por parte de los aficionados y la prensa. Esta es una comparación de dos genios, dos futbolistas innovadores en su rol pero con suertes relativamente distintas, el primero en su legado y el segundo en su presente.


Hasta el pasado mundial de Brasil 2014, el más alto logro en la historia balompédica de Colombia estaba dominado por aquel recuerdo glorioso de la generación que integró la selección nacional durante la década de los noventa[1], que además, clasificó a tres mundiales y que obnubiló con su magia de conjunto e individual las pantallas y las tribunas. A esa generación le faltó aquel título que hiciera justicia a su juego y calidad pero como sabemos, este les fue esquivo. No obstante, este grupo fue el que abrió la ruta hacia la exportación y exposición de nuestros jugadores en Europa, aunque con variados resultados, este hecho no es menor si se tiene en cuenta el contexto socio-político del país y  el fenómeno de mediana duración que representó el “localismo”  del futbol colombiano hasta entonces.

Freddy Rincón en Italia 1990
Si bien las generaciones en el futbol casi siempre son cíclicas, en el caso de nuestro país el talento con la pelota de futbol ha sido una constante desde la profesionalización de nuestro campeonato. La lista de genios criollos de la pelota es amplia y generosa en variadas posiciones dentro del campo. No es raro escuchar verbigracia lo que hubiera sido de Willington Ortiz si hubiera logrado mostrar su talento en un club extranjero.[2] A manera de remembranza, Nuestro futbol tuvo un breve instante de grandeza y exposición mundial gracias a la traída de jugadores extranjeros[3] desde el sur del continente. Luego de esto el campeonato continuó como en su fundación; es decir, con un gran número de talentos inmersos en un futbol aislado del contexto internacional que tardaría mucho en convertirse en competitivo y ganador[4].   

La generación de la Selección Colombia de los noventa (1987-1998), contaba con un gran potencial de talentos en cada una de sus líneas pero había uno que marcaba su estilo, ese era Carlos Valderrama, su capitán.  Valderrama fue en su momento uno de los más grandes volantes de creación del planeta, en la época en que los módulos tácticos privilegiaban al volante que tenía la función de pisar el área contraria y crear la oportunidad de gol para el delantero, en su característica este jugador era lento casi por definición.
 Como sabemos, los módulos tácticos y las “filosofías” de los técnicos de futbol marcan las continuidades y las rupturas del mismo juego. Tal era el caso del “Futbol Total” de Johan Cruyff[5], que estaba poniendo en práctica como técnico del  FC Barcelona[6]. Dicha ruptura consistía en  potenciar el ataque en cada una de las líneas de un equipo, cada jugador debía pisar ambas áreas y convertirse en un atacante, “la aduana” del balón por parte del volante 10 iniciaría su decadencia y posterior extinción. En el caso del Barca el volante que tenía que recuperar y “sacar” el equipo, dar el primer pase en función de ataque, el primer atacante, el conocido volante mixto, era Josep Guardiola. Este equipo en la década del noventa marcaría la visión del nuevo futbol, del futbol que hoy se juega en gran parte del mundo. Una de los más grandes aportes de este equipo y de Cruyff fue la funcionalidad del volante mixto. Curiosamente quien con el tiempo sería el reemplazo natural de Guardiola en el campo fue otro de los más grandes jugadores de nuestro tiempo, me refiero a Xavi Hernández. El volante mixto teóricamente empieza una jugada desde el medio campo e idealmente debería concluirla en el mejor de los casos. En mi opinión, existe una jugada que materializa el concepto que rodea la función de un volante mixto, esta jugada ocurrió justamente con la Selección Colombia en el mundial de Italia 1990, en el gol del empate con Alemania, quien se involucró y terminó la jugada pasando de la defensa al ataque sin detenerse ni renunciar al circuito futbolístico que Valderrama estilizaba a su gusto, ese fue, Freddy Rincón[7]. Allí, en ese instante, con ese jugador, se encuentra la función de un volante mixto. Ese gol, no solo fue la firma rubricada de nuestro futbol en el escenario mundial, fue la confirmación de una ruptura en la visión y practica del futbol de elite.

Rincón en las eliminatorias Korea Japón 2002
Visto en perspectiva, Freddy Rincón fue uno de los primeros frutos del nuevo futbol donde la velocidad mental y física eran imperativos. Freddy fue un pionero espontaneo en la evolución de los volantes netos de marca y los volantes de creación. Rincón[8] fue uno de los primeros volantes mixtos con un carácter netamente ofensivo. Esta sin duda fue una época de transición y como toda transición la aceptación de estos nuevos talentos trae consigo el aval o la incomprensión. Es claro que para esta nueva concepción del juego Rincón era una ficha digna de mostrar, así lo vio Jorge Valdano al llevárselo del Napoli a Madrid. Desafortunadamente, su paso por el Real Madrid fue desafortunado. Para los Ultras, la barra brava del conjunto blanco, ver a un negro con la diez de su club que a su vez era sudaca se tornó en inadmisible, más allá del deseo de Valdano, el talento de Freddy fue despreciado.

Pero justicieramente la vida le dio a Freddy la oportunidad en un país leal a su juego y a su piel, Brasil. Allí él había integrado Palmeiras con gran éxito en 1994 antes de zarpar a Europa. Y volvió a este mismo equipo para 1996, para luego pasar al club de mayor hinchada del país, Corinthians. En el  “timao” Rincón se sintió como en su hogar, su liderazgo y su mejor forma futbolística se mostraron como nunca, esta vez, todo estuvo a favor del coloso de Buenaventura. En Corinthians lo ganó todo. Además de obtener todos los títulos en un club que estaba ávido de triunfos, su juego como volante mixto le hizo ganar el respeto y la capitanía del equipo paulista, y su punto más alto de gloria fue en el podio del mundial de clubes de 2000  recibiendo el trofeo. El seleccionador brasileño de entonces, Wanderley Luxemburgo lamentaría el no haberlo conocido antes para nacionalizarlo y ubicarlo dentro de las luminarias de la canarinha. Freddy se convirtió en el mejor jugador y el mejor pago de Brasil, merecidamente.    

Para las eliminatorias del mundial 2002 Corea y Japón la vuelta de Freddy a la Selección Colombia ocurrió tras el convencimiento del por aquel entonces técnico de la selección Luis Augusto “Chiqui” García. No obstante, su vuelta no fue tan grande como en los noventa, en la cancha del Campin vimos la presentación de un jugador rezagado y atado a una posición de destrucción y de no creación, en un equipo netamente defensivo y egoísta en ataque. Él  estaba más preocupado por su papel de estrella y líder del equipo que por rendir física y futbolísticamente en la cancha, tal vez porque jugaba de local en Bogotá, en un ambiente muy diferente a jugar a nivel del mar donde actuaba cada ocho días, al ataque.

Antes y después del fracaso de esta eliminatoria, se acrecentó la idea que además, venía tomando fuerza desde el 98, respecto de una necesaria renovación, en especial se creía que con el retiro de Valderrama (1998), y su posterior reemplazo “hecho sobre medida”, Giovanni Hernández, volveríamos por antonomasia a los años dorados de aquella generación. Ahora que lo recuerdo, fueron varios años e incontables horas de radio las que se  emplearon en esta causa perdida. El fútbol en el mundo era otro. El fútbol lírico había vivido sus últimos momentos en los noventa. Entonces, como es lógico, pasaría a mejor vida para el nuevo siglo. 

Yaya Toure en el Manchester City
Han pasado más de quince años desde el retiro de Rincón y como suele pasar en cualquier práctica deportiva las comparaciones especialmente de los más eximios talentos se hace inherente al juego mismo. Freddy pertenece a este selecto grupo de jugadores sin par, a esos que muestran como el talento vuelve lo complejo fácil, a esos, que convierten los planteamientos tácticos contrarios al ataque en elucubraciones inútiles a la hora de jugar con la pelota. Hasta hoy, solo hay un jugador, a mi juicio, que cuando está en el terreno de juego hace traer a la memoria la grandeza futbolística de Freddy Rincón. Ese jugador es el marfileño, Yaya Toure.  

Entre Toure y Rincón, hay claras diferencias: Freddy nació en Buenaventura en 1966 y entre el final de la carrera del colombiano y el comienzo dela carrera profesional del marfileño hay más de 12 años. Sin embargo, la razón que los une  es una que va más allá del tiempo, es la que se observa dentro de una cancha de futbol. Entre Toure y Rincón solo hay una sola razón para compararles, esta es la magia futbolística que han  desarrollado con  con la pelota en sus pies.

Yaya Toure tuvo una serie de factores en su carrera similares a los del coloso de Buenaventura, su paso por el FC Barcelona fue agridulce viéndose desplazado en la titular por un joven de las divisiones inferiores del club por ser esa la política de los azulgranas. Toure debió irse para Inglaterra hacia  el Manchester City, el “nuevo gigante hecho con las libras de los Emiratos”. Allí hemos visto desde su llegada (hace seis años), el crecimiento de un futbolista que en su máximo esplendor imprime a sus equipos fortaleza, liderazgo y gran despliegue a la hora de recuperar el balón y organizar el ataque. Él es quien saca y organiza el equipo en función ofensiva. Desde hace un tiempo Toure se ha convertido en el mejor volante mixto del mundo. En la función de ataque es él quien le da claridad a su equipo. Es un jugador imprescindible en los clubes de elite. No obstante, antes que él hubo un tipo, un individuo, un jugador que adelantado a su tiempo mostró el futuro de los volantes mixtos, para el fútbol contemporáneo.

Feddy en lo mas alto de su carrera, campeón con Corinthians del mundial de clubes del 2.000
Ambos (Rincón y Toure) son diestros, dueños de una pegada certera y potente, su fortaleza física bastante similar les permite ejercer presión y fortaleza en su posición dentro del campo de juego. En esta comparación hay un factor que tuvo Rincón y que Toure no tiene en igual medida y es la velocidad, Freddy fue uno de los jugadores más rápidos de su generación. Recuerdo hablar al respecto con Diego Barragán, (el preparador físico de la selección Colombia de los noventa), quien me comentó que en los métodos aplicados con la Selección Colombia de entonces eran de carácter meramente físico, no había trabajos con balón y en estos exigentes ejercicios el único jugador que no tuvo mayor problema en destacarse en ellos era Rincón, es más,  antes del inicio  de los partidos de eliminatoria para USA 94 él le pedía a Barragán cronometrar su tiempo en 100 metros, lo cual era un riesgo de lesión, pero para Rincón era la posibilidad de mejorar su marca del partido anterior.  En este aspecto Rincón aventaja a Toure.   

   
En el fútbol existe una diferencia entre ser el más importante jugador y ser el mejor jugador. En mi opinión Freddy fue el más destacado, el más completo, el mejor dentro de un grupo de extraordinarios talentos que marcaron historia. Pero, Rincón no fue el más importante, ese fue Carlos Valderrama. Rincón no corrió con una suerte que igualara su talento. Rincón fue un genio, una estrella en su tiempo opacada por la amplia difusión de la imagen, del estilo, de la identidad de la Selección Colombia, Carlos Valderrama. A pesar de este hecho, no temo decir que nació en el tiempo equivocado o lo que es mejor, él vivió poco para el fútbol. Seguramente si lo hubiera hecho en esta época en la que el fútbol es tremendamente mediático, y los prejuicios sobre los jugadores del tercer mundo están ya superados, él sería un diamante visto y apreciado en su real valor. Sin duda, gozaría de un reconocimiento un poco más reflexivo y consistente  a nivel nacional y su lugar como uno de los grandes talentos extranjeros en el balonpie Europeo estaría asegurado, como le ha ocurrido merecidamente a Yaya Toure.    




[1] Temporalmente me refiero a la generación que integró la selección Colombia desde  la Copa América en Argentina 1987 hasta el mundial de Francia 1998.
[2] De la  época  de los cuarenta,  el único caso medianamente exitoso de un colombiano en un club extranjero fue el de Efraín “Caimán” Sánchez que integró el Club San Lorenzo de Almagro de 1948-1949, con relativo éxito.
[3] Este fenómeno conocido como El Dorado, fue el resultado de la traída casi ilegal de jugadores principalmente desde Argentina, aprovechando una huelga de futbolistas contra el peronismo y se desarrolló entre 1949 y 1953.
[4] A este respecto podemos nombrar al Deportivo Cali  como el primer club colombiano que llegó de la mano de Carlos Salvador Bilardo a la final de la copa Libertadores de América en 1978,  que perdió con Boca Juniors por un marcador de 4 a 0.
[5] El fútbol total se origina con la selección de Holanda de 1974 que dirigió  Rinus Michels,  siendo Cruyff jugador de la misma
[6] Cruyff fue técnico del FC Barcelona entre 1988 y 1996.
[7] Pero esta no era la primera ni la última vez , que Freddy Rincón hacia algo semejante, Por ese entonces él hacia parte del América de Cali , que era dirigido por el Doctor Gabriel Ochoa quien como buen conocedor del futbol, fue uno de los primeros que reconoció en voz alta la genialidad de Freddy Rincón. Su carrera en el futbol fue así: Santa Fe 1986- 1988, América 1989-1993, Palmeiras 1994, 1996, Napoli 1994-1995, Real Madrid 1995-1996, Corinthians 1997-2000, Santos 2000-2001, Cruzeiro 2001.
[8] Freddy Rincón debutó como profesional en 1986, como defensa central, hecho que modificó Jorge Luis Pinto durante su paso como técnico de Independiente Santa Fe, (1986-1987).

jueves, 11 de agosto de 2016

CORAZÓN DE PARTISANO (1987-2010). IN MEMORIAM


Andres E. Barbosa durante la época de Corazón de Partisano  
Conocí a Andrés Eduardo Barbosa a comienzos de 2004. Entonces hacíamos parte de un grupo de entusiastas que iniciaban la licenciatura en Ciencias Sociales de la Universidad Pedagógica Nacional. Recuerdo que en uno de los primeros seminarios del semestre durante la charla del docente a cargo, me llamó la atención que quien estaba a mi lado se encontraba leyendo de manera sucinta una copia de "espadas como labios” del poeta sevillano Vicente Aleixandre, un singular libro del cual tenía información desde el colegio. Luego de la clase, abordé a Andrés y le pregunté respecto a su libro. De aquella corta charla se iniciaría una amistad marcada principalmente por las inquietudes y búsqueda de certidumbres propias de la carrera, la vida y del optimismo tan característico y esperable de aquel momento generacional.

Con el paso de los semestres, el ambiente universitario aunque familiar se tornaba cada vez más enrarecido y polarizado. El avance del discurso y práctica de los estudios culturales dentro del departamento despertó gran debate durante las clases, además, fuera del aula, el predecible discurso de algunos estudiantes “bien amaestrados” por la JUCO (entre otras organizaciones), se exponía hasta la saciedad dentro y fuera de los  “mítines” que más parecían una oda a la poesía barroca  para luego pasar a un santoral de carácter estalinista. Esta era la praxis del discurso por demás, anacrónico de la izquierda más retardataria y obtusa. Pasaba lo mismo con los hechos teatrales de la ultraderecha y el fascismo que también mostraban los dientes con sus jóvenes seguidores que más perecían perros rabiosos queriendo liberarse del bozal de su amo para mostrarle su fidelidad y compromiso frente a la masa. Todo esto estaba armonizado por “la mano de hierro” del rector de entonces, Una perfecta sincronía del sectarismo. En este contexto, debatir desde otro punto de vista no era la norma, además de ser claramente un riesgo de seguridad y un tormento en la otra parte: el del resto de los estudiantes, en su mayoría abstraídos de la realidad circundante en la universidad y de sus propias vidas. Pero con Andrés era posible dialogar en el más amplio sentido del término. De aquellas charlas supe de su lejanía dialéctica con el Partido Comunista, (o bueno los estertores de este) del que fue miembro y se alejó por la imposición de la férrea disciplina respecto a la militancia. A pesar de ello, su lectura del Manifiesto Comunista y algunas obras de Marx y Engels, no cesó. Esto lo llevó a desarrollar un gran interés por el idealismo y el materialismo alemanes, como dos esfuerzos, uno abstracto y otro científico encaminados hacia un mismo fin: el imparable avance del pensamiento moderno occidental. Su ateísmo se vio fuertemente influenciado por la vida y teoría del filósofo alemán Ludwig Feuerbach, de quien varias veces citaba con efusividad sus tesis sobre la historia. A Hegel lo describía como un personaje indescifrable y místico, quien al igual que Johann Gottlieb Fichte, eran “adelantados a su tiempo”. Estaba claro entonces, su deseo y compromiso con ser filosofo.

De esta época, recuerdo hablar con él sobre lo simpático y al mismo tiempo atractivo que era en boca de nuestras bellas y deseables compañeras de clase el argumento de que  “Marx había puesto de cabeza a Hegel”. Interactuar con ellas fue un cálido y afortunado bálsamo en ese áspero ambiente. La lectura y escritura eran un acto de carácter secreto  y personal para él. Su disciplina era de verdad, no era extraño verle en cualquier parte de la universidad siempre escribiendo, siempre solo, siempre trabajando. La vida anterior a la universidad no le fue fácil. Así lo dejaba entrever aunque de manera tímida y borrosa. De su relación de “corta duración”  con “la dama de los cabellos ardientes” solo quedó su gusto “de larga duración” por los cigarrillos Pielroja, siempre presentes en su bolsillo izquierdo al lado de su corazón. Con Andrés, los diálogos eran especialmente  fluidos, escucharlo era un ejercicio interesante y singular por el hecho de que venía de un adolescente. Andrés tenía por entonces solo 19 años.

Sus primeros poemas los declamó en el campus de la universidad aprovechando los entremeses de los “mítines”.  A esto le siguió la publicación de  estos en los murales de las facultades de la universidad y en cuanta pared se pudiera. Estaban firmados bajo el seudónimo Corazón de Partisano. A partir de allí, la aparición semanal de sus poemas se hizo constante, y su difusión traspasó los muros de la facultad y de la universidad. Para ese momento, Andrés seguía siendo un optimista de la vida y un  escéptico de las ideologías más radicales de la izquierda. Su escritura se mostraba como un campo de lucha con la indiferencia, la injusticia y el absurdo en la vida y la sociedad. La poesía era un campo mucho más amplio, generoso y prolífico para su pensamiento. Esta representaba el sendero predilecto de su proyecto de vida, construido desde que tenía conciencia de ser un espíritu libre.

Para mí, Andrés Eduardo Barbosa  ha sido una de las pocas personas con las que he tenido la oportunidad de dialogar y aprender. Una rara ave que mostraba el carácter y la sabiduría para crear un ambiente donde  expresar y escuchar como hechos concretos se desarrollaban alejados del chauvinismo rampante y miserable que rondaba intensa y raudamente el ambiente universitario. Tal hecho, en él, venía y se nutría de la inusual y excepcional relación con su mama, Mercedes Vivas. Ella lo conocía mejor que nadie y logró imprimirle ese carácter noble, tranquilo, pacífico y a la vez combativo que todos apreciábamos. Ella era además su confidente, su mejor amiga. Mercedes Vivas fue su alma gemela y principal apoyo y motivación. Por eso, solo ella podría entender y mantener vivo su legado. Frente al dolor eterno de perder un hijo, ella revirtió el carácter tímido de su espíritu hacia lo más combativo e inagotable de su esfuerzo en este campo de lucha que es la vida. El acto de la liberación de las cenizas de su hijo al mar es un acto conmovedor y valeroso. Esta mujer es única. Su práctica de resiliencia al declamar los poemas de su hijo y en cada una de sus acciones muestra como solo el amor de una madre es capaz de atravesar los más grandes obstáculos, entre esos, los megalitos que trae consigo la soledad del corazón.

Andres durante la presentación de La Desmesura. 2009
Debido a mi carácter y opiniones respecto al status quo del departamento fuí relegado un semestre, lo cual me alejó un poco del proceso creativo de la segunda parte del trabajo de Andrés. No obstante, no me es extraño ver en su obra fuertes influencias que presencié en su momento, tal es el caso de entre otros, “Opio en las Nubes” de Rafael Chaparro que se convirtió en una biblia de mano momentánea, además del Nadaísmo donde de Gonzalo Arango representaba la ejemplarizante vida de un profeta pagano. Otra fuerte influencia la ejerció la obra de Barba-Jacob, Rubén Darío y Martí este último con su activismo político desde la poesía. No sobra mencionar que la vida y obra de Andrés Caicedo fueron argumento para afirmar lacónicamente el deseo de morir joven, aunque nunca como le sucedió, nunca así.

Además de lamentar la pérdida de la vida material lamento la pérdida de un talento de esos que son escasos, de esos que son raros, de esos que no están contaminados por la peste del narcisismo, de esos que ven más allá en ellos mismos y más allá de los demás y que estaba pendiente de materializar muchas más ideas. Su obra poética comprende los siguientes títulos: Desdóblate Silencio (2008), La Desmesura (2009), Rutas de Mujeres y Cáñamo (2010). Y los libros publicados de manera póstuma: La Ciudad del Vino (2010) ,Alucinaciones y Collages Poéticos (2013) Crisoles del Tiempo(2017).

Seis años han pasado desde su absurda partida. Desde entonces, algunos guardamos la esperanza inmarchitable de que Andrés desde el lugar donde se encuentre continúe haciendo méritos y decida tener alguna vez otra oportunidad . Porque nunca desfallecen las estrellas de la memoria, Andrés Eduardo Barbosa, aquí sigues vivo en nuestras mentes, respetado amigo.


CUANDO LAS BELLAS ALMAS ENTRISTECEN

Las bellas almas entristecen
Cuando despiertan no hay un recodo de la belleza en la tierra
Bocas hay que lo ven y no lo dicen
Y ojos acostumbrados que no lo saben.
Nadie sabe cómo responder
A las palmas expuestas sorprenden con golpes.
La vida cae entre sombras
Simula estar en conversaciones
Pero el ritmo interno es más lento
La tonalidad toma largos sentidos ante cada palabra
Difíciles de hallar entre recuerdos
Y el mundo demanda respuestas
Pero son tan distantes las incertidumbres del sentido que le damos a la vida……..


(Tomado de La Desmesura, 2009)