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martes, 10 de julio de 2018


GRANDES BORRACHOS COLOMBIANOS: UNA ESTOICA RESACA



Un incendiario pero no menos honesto e inteligente artículo titulado La farsa de las publicaciones universitarias” puso sobre la pequeña palestra de las revistas culturales al profesor de filosofía de la Universidad de Caldas, Pablo Rolando Arango. Para 2016 apareció a través del sello Libros Malpensante, un libro suyo, el primer volumen de una curiosa y ambiciosa colección de ensayos, anécdotas y visiones titulada: “Grandes Borrachos Colombianos. Dicho primer volumen (y a la fecha el único que se ha publicado), se llamó “Borrachos Grecocaldenses”, una compilación de cuatro artículos: “Ahogarse en una Copa”, “El próximo Presocrático”, “El ultimo Samurai” y “No bebas Amigo”, que tienen como contexto las anécdotas de los bajos fondos de las cantinas del eje cafetero y la  reflexión filosófica en términos de paralelismo post- intoxicación etílica. Todo esto, envuelto en una dinámica donde los moralismos o maniqueísmos no hacen aparición.

En Ahogarse en una copa  la relación del autor con la bebida y con Casa Roña, un prostíbulo de gran importancia del municipio de Manzanares, es el inicio de una entretenida fabula que nos cuenta la historia de un ignaro prepubescente y sus dos primeros y fuertes amores: el aguardiente y una trabajadora del lugar. A partir de allí las historias contadas se decantan en incesantes y variadas comparaciones y paralelismos de carácter filosófico para tratar de desenmarañar la praxis de una región marcada por su necesidad de usar la botella como deshibinidor de pasiones y sentimientos que un marcado machismo no permite interpretar en estado de sobriedad. Me refiero especialmente a  No bebas amigo, un sobrio perfil del Caballero Gaucho, una interesante reflexión sobre la paradoja que representa la ejemplar, ascética, hermética y abstemia vida de un ebanista, Luis Ángel Ramírez convertido en  cantante de música popular, tal vez el más famoso del eje cafetero, que inspira el despecho y el anhelado néctar de los borrachos, esto es, el dolor de un amor traicionero (es decir, el dolor por una mujer traicionera), con la forma de una botella de aguardiente.

El libro está articulado con variados, asertivos y muy cómicos  comentarios en clave de comedia, que hacen de su lectura un ejercicio liberador y entretenido. Respecto a esto, hay que hacer especial mención de El próximo presocrático, un docto memorial que  hace de la divergencia entre el deber ser, con el ser, un asunto subsanado desde el pragmatismo del profesor Jorge Iván Cruz (q.e.p.d). Allí los devenires de un hombre que vive la paradoja en sus diferentes versiones hacen de sí una suerte de Alonso Quijano[1] envuelto en un constante retorno donde el alcohol es aquel dulce bálsamo para soportar tranquila y quietamente la conclusión de ese círculo vicioso, es decir, la vida.   
Pablo R. Arango

Leer El último Samurai trae a cuestión un fenómeno con el que casi todos nos hemos encontrado en algún momento de nuestras vidas, es el que se refiere a  ese tipo de personajes que son genios en bruto y que a pesar de su genialidad no figura entre sus objetivos serlo, ese es el caso de Oscar Castro, un ajedrecista sui géneris, a quien no le interesaba la victoria a menos que esta le sirviera ocasionalmente para cubrir deudas y para demostrar por capricho su maestría. Castro, un “sabio extraño” en el sentido más literal del término supo conseguir sus objetivos evitando que los demás supieran o sospecharán al respecto. No sobra consignar el interesante dato biográfico y al mismo tiempo la insólita respuesta de un funcionario de la Federación Colombiana de Ajedrez ante la queja de Castro por no ser invitado a uno de sus torneos:    

Maestro, yo nunca he sido acusado ni estado preso en Rusia por prostitución. Nunca le he echado borracho la madre al presidente de la FIDE[2] en alguna olimpiada y ni he sido sancionado por eso. Nunca me ha guardado la policía por empelotarme en lugares públicos…Nunca en el Continental de Argentina llegué borracho a la sede a las cuatro de la mañana con mariachis despertando a todos lo demás jugadores haciendo quedar mal el nombre de Colombia….Nunca después de un torneo en Duitama me he gastado en una noche cuatro millones de pesos de la premiación en un lupanar, llevándome a jugadores jóvenes y produciendo tal escándalo que el alcalde no volvió a patrocinar  torneos de ajedrez.   

Considero poco preciso limitar los alcances de este libro únicamente a lo bizarro o a lo mundano o decir simplemente que es una oda al bello o insufrible arte de beber, Más allá de esto, este libro ofrece una amplia visión (a pesar de su extensión) sobre entre otras cosas, la filosofía como herramienta en términos un tanto más prácticos e inesperados, es decir, más allá del pizarrón y la institución. Desde la subjetividad de quienes viven roles diametralmente distintos y que buscan incesantemente algún tipo de armonía encontrándola o no.     

Hace mucho, se decía que para Felipe III Don Quijote de la Mancha representaba la vida de un ser que sufría sin límite por los intersticios de la vida buscando sin consuelo su salvación. Mientras que para gran parte de los lectores del mismo libro, este era una de las obras donde la sátira y el humor se aliaban felizmente .Curiosamente, con este libro (guardando las proporciones) me pasa lo mismo, cualquiera de las formas que se le mire y analice resulta valida y útil, pues a pesar del destino manifiesto implícito en su relación con la bebida, lo que les sucede a estos estoicos personajes, que distinguen lo verdadero de la verdad, hace su tránsito del lamento a la risa para alegría de los lectores.    



[1] Nombre real del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha.
[2] Federación Internacional de Ajedrez

martes, 9 de enero de 2018

THE EMPYREAN, UNA OBRA MAESTRA


The Empyrean (2009)

The Empyrean[1] es un álbum conceptual creado por el músico y productor John Frusciante y publicado en Enero de 2009. Fue concebido y grabado como una única obra desarrollada en 12 actos[2]. Su aparición fue una novedad dentro de su amplia y variada discografía como solista[3], como parte de RHCP[4] o en su trabajo junto a The Mars Volta[5], entre otros proyectos musicales[6]. La  estructura musical y el contexto filosófico que se desarrollan en esta obra hacen pensar en un punto de inflexión para quienes hemos sido auditores de su ecléctica producción musical.

Han pasado algo más de siete años desde la publicación de TheEmpyrean[7], y visto en perspectiva su mensaje (desde los amplios campos de la interpretación en que se ubique tal) y sonido se encuentran indelebles y no pierden vigencia desde el entendido de asumir y validar la música como un espacio creativo que constantemente necesita mudar los espacios de su concepción de los esquemas tradicionales y configurar otros donde el hecho artístico sea practicado hacia su real dimensión de transformación y  materialización de la creatividad humana. Lo anterior resulta un hecho anodino a la forma y concepción contemporáneas de producir música para el consumo a gran escala. ¿Cómo evitar hablar de un álbum que sugiere a quien lo escucha una sutil y profunda exclamación de infinidad y solemnidad sobre los senderos que transita nuestra mente?, ¿cómo pasar por alto una obra que aborda espacios como la muerte y la incertidumbre en términos intemporales, que emplea técnicas “inusuales” en el esquema tradicional de hacer música, y que invita al auditor a tomar un respiro de lo predecible y que además, suena bien?

John Frusciante con RHCP (2006)
Entre diciembre de 2006 y marzo de 2008 Frusciante había trabajado activa e irregularmente en la conformación y grabación del álbum. Esto ocurrió durante la que sería su última gira con RHCP, de allí salió la estructura narrativa de The Empyrean. Posteriormente la grabación formal del álbum sucedió en el pequeño estudio de su casa en Los Ángeles. Durante ese tiempo otros músicos como Flea, Josh Klinghoffer y Johnny Marr se integraron al proceso de grabación[8].

En palabras de Frusciante:“(en The Empyrean) no uso la muerte en su sentido literal, como una separación final, sino en relación con estos elementos que hay que quitarse de encima, incluso creyendo que son parte de nuestro ser y nuestra personalidad. Pienso especialmente en el ego. Así que muchas personas viven por su ego y es lo que impulsa todas sus acciones. Así que hay partes de ti que se pueden destruir de forma consciente. Para deshacerse de la influencia de su ego, que es una especie de muerte. Algunos pueden creer que su ego es esencial. El renacimiento es lo que sucede cuando se da cuenta de que algunos aspectos de su personalidad eran inútiles para vivir. La parte que murió era mucho menos esencial para su existencia que la que volvió a nacer”.

El primer corte del álbum es Before the Beginning, un intro de los que se hacían en los tiempos de RHCP[9], una pieza instrumental que tiene un inicio melancólico y sombrío pero que a lo largo de sus 9min:10s  se desarrolla hábilmente y crea un ambiente profundo a través de la maestría de una guitarra melódica y punzante que junto con Song to the Siren, tal vez, la mejor versión de la canción de finales de la década de los sesenta de Tim Buckley hacen las veces  de preludio a la historia que se desarrolla en los siguientes cortes.

En Unreacheable un inusual e interesante efecto de cuatro guitarras es el colofón de una canción que  interpreta la depresión como momento y oportunidad para abrir las puertas de un escape hacia un campo amplio de la mente Reach into the darkness for what you can find / Travel great distance in your mind / The world gets stronger as you start trying Things / Turn around towards me and walk away from dying /  I've run out again This / the one on my side / For we to disappear well I know I've tried,You know we've tried, you know we've tried / Hey, shoot me”. Acto que tiene continuidad en Central[10] una canción de interesantes cambios rítmicos y vocales que crean una atmosfera que compagina muy bien con unas liricas efusivas y autorreferenciales: “I'm central to nowhere / Thinking of sweeping it clean / When we choose to go were losing more than just our surroundings / I've gone around the sides of this universe as it stands / Outside the limits of all existence / Where light never ends”.   

fotografía usada para el collage de la portada de The Empyrean

En  Heaven hay una visión onírica del cielo y también una alusión a lo transitorio de la vida en términos materiales y la idea de cambio respecto a lo que significa el futuro es más bien relativa: Well I spent the night in heaven / I wanted to figure it out by myself / I spin around the fortress / You never know the currency that we all run on / We run on / We run on / You once told me / You keep a billion frequencies on your person / End the night with channel four,You dont see me looking you up when Im here / We live fast cuz time wont last / See me freezing like the bum I am / From where you start theres endless information drilled into your eyes / Well, I dont need protection / One life begins, another dies,Bad timing”.  

God  (la canción más corta del álbum), es la alusión más directa hacia la idea de la creación y la ubicuidad del creador en cada uno de los elementos de nuestro alrededor, en ella hay un inicio sutil y un cambio vocal poderoso sugiriendo la intención de “reparar” como elemento dinámico de cada momento de la vida, además, la figura de Dios allí es mucho más que la de un arquitecto, pues es un personaje activo en términos emotivos : “So each day would be new I build you to sleep / That's the idea of dying but you'll just have to see / You can do what you want or so you think / But til you stop all your thoughts / You are ties to your surroundings / When the fog spreads out in the rainy season / It comes from my insides / When the thunderous lightning strikes down / You're seeing your real I”.

Dark/Light es una magnifica pieza de música que mezcla muy bien la sutileza y la fuerza vocal durante sus 8min 30s, y va mutando de un solitario canto hacia un poderoso y envolvente coro que se repite y se une solemnemente con un bajo (tocado por el mismo Frusciante)  manteniendo la fuerza y la armonía con variados cambios durante 4min 59s, sin duda, el delicado y minimalista trabajo de producción hacen de esta canción una de la joyas sonoras de este álbum.

Al inicio de Enough of Me se escucha una conversación en off seguida de un rodar de cintas para una reflexión sobre el antes y ahora donde lo hecho y por hacer es un ineludible devenir personal.This precise time and right here / Are not going anywhere / I've had enough of new todays / For once I'd like to go another way / I speak my last words and then remember it may never end / All that I've won I have lost / Each passing moment cuts me off”. Es de destacar el extraordinario, sublime solo de guitarra de Johnny Marr.[11]
Frusciante durante el lanzamiento de The Empyrean

En One More of Me hay un interesante efecto de tres voces convertidas en una voz grave  que cantan sobre la destrucción y la creación, sobre el odio y el amor como fuerzas creadoras: “But a series of things running through your Brain / All of the fucked things you do / Are the product of whats happened to you / Whatever you create from love / Is a gift from the place which some call above / There's only the forces of hate and love / One breaks things down and one builds them up”. Seguidamente en Afterthe Ending la muerte como elemento transformador e infinito es sintetizada en una sentencia casi susurrada que reza: “No thing has ever become nothing / And nothing has never become something / What is has always been and will always be”, el eterno continuo.

Today y Ah Yom[12] son dos referencias autobiográficas sobre la  conexión espiritual del autor, en la primera hay una referencia de Frusciante en tercera persona, es decir, de su “yo” respecto al hecho de haber lidiado con “el mundo de sueños” que tuvo que enfrentar por allá en los noventa: “I'm into the sound of their meaning / I am divorced from the image I've created / So many nights and days that are separate from the ages / Thank you for the lessons that I learned while John was sleeping / Whoever it seemed the Creator did the teaching” . En la segunda, la incertidumbre del dia a dia y la búsqueda de una acción liberadora que no provenga de la mente es un hecho de certidumbre en el continuo y efímero fragor que significa la vida y el tiempo:“ When we run at the mouth we jump back and forth / There's only one place I'm going / There's only one destiny / And if my mind tells me otherwise / Then it's a poor guide for me / All of the energy in life / Is nothing more than a spark in a fire / The whole course of time is the blink of an eye”.

En conclusión, The Empyrean tiene el cariz y la forma de un manifiesto sonoro y plástico[13], en suma, un manifiesto artístico. Lo místico del trabajo creativo allí toma una de sus formas. Lo sensorial se retroalimenta en  espacios intemporales que logran a través de la música crear ambientes que se configuran con el auditor. Cuando escucho álbumes como este, entiendo, ratifico y celebro el sentido de la música en términos de  transmitir y construir experiencias a partir de lo  sonoro. Luego de haber oído y escuchado The Empyrean de John Frusciante no espero más de la música.  


John Frusciante ahora conocido como "Trickfinger" (2016)














[1] El Empíreo (en español), def. : cielo o paraíso; Según la cosmología antigua, dícese de la más elevada de las esferas celestes que envuelve las demás, en la teología católica medieval es el más alto de los cielos.
[2] He tomado como referencia la edición japonesa del álbum que cuenta con dos canciones más respecto a la edición Americana, estas son: “Today” y “Ah Yom”.
[3] La Discografía como solitario de John Frusciante comprende: Niandra Lades and Usually Just a T-Shirt (1994),Smile from the Streets You Hold (1997),To Record Only Water for Ten Days (2001),From the Sounds Inside (2001),Shadows Collide with People (2004),The Will to Death (2004),Inside of Emptiness (2004),A Sphere in the Heart of Silence (2004),Curtains (2005),The Empyrean (2009),PBX Funicular Intaglio Zone (2012),Enclosure (2014),Trickfinger (2015),Renoise Tracks 2009-2011 (2015),Trickfinger II (2017).
[4] Con los Red Hot Chili Peppers realizó: Mother’s Milk (1989), Blood Sugar Sex Magik (1991), Californication (1999), By The Way (2002), Stadium Arcadium (2006).
[5] Con The Mars Volta colaboró en: De-Loused in the Comatorium (2003), Frances the Mute (2005), Amputechture (2006), The Bedlam in Goliath (2007), Octahedron (2009).
[6] Como por ejemplo: Ataxia con  Automatic Writing (2004), y AW II (2007) y más recientemente en la producción y colaboración musical con Black Knights en  Medieval Chamber (2014), The Almighty (2015), y Excalibur (2017), para nombrar solo algunos.
[7] En Colombia el álbum sonó exclusivamente en la franja de  rock de los fines de semana de Javeriana Estereo 91.9,  allí fue impecablemente presentado y contextualizado, (una constante en el dinámico y  amplio panorama musical que manejan las emisoras universitarias) .Esta claro que  La radio universitaria es uno de los pocos pero valiosos espacios donde la música como proceso creativo aún florece.
[8] Sobre como Frusciante lo grabo y edito este aseguró: “En realidad  sólo yo lo que he creado… en el álbum, había una especie de período de transición entre el momento que dependía de otros para grabar y el tiempo lo desarrollé a mi manera. Pero no era para mí confiar en un ingeniero detrás de la consola. Esta vez sólo necesitaba un ayudante, que se  asegurase de que yo no estaba haciendo mucha basura y yo no causara un incendio por accidente (risas)…. (un productor) No es necesario para un músico que tiene su mente libre de las limitaciones materiales y por lo tanto no tener que lidiar con un estudio que es una herramienta .Cuando (los músicos) se ven obligados a pasar por otras personas es cómo poner obstáculos en el camino ”.
[9] Curiosamente con el tiempo y el conocimiento enciclopédico de algunos fans se trató de buscar una semejanza sonora (entiéndase copia) con “Maggot Brain” de Funkadelic pero el resultado resultó poco concluyente.
[10]Central”  fue el primer y único lanzamiento para la radio comercial.
[11] Sobre trabajar con Marr, Frusciante afirmó:Para mí, fue increíble. Yo trabajo con símbolos abstractos para componer la música y su estructura. Cómo organizo una canción basada en algunas progresiones de acordes precisos, que pueden revertir y embellecer. Es como un plan para mí. He aprendido mucho de encontrar determinadas combinaciones de acordes, Johnny utiliza intervalos compuestos, X, IX y XIII ... Yo estaba muy sorprendido al saber que él no estaba componiendo la música, a raíz de los aspectos teóricos, pero que era instintivo para él. Y entonces fue en él era como magia. Yo estaba detrás de la consola con Josh y de repente miramos el uno al otro, pensando: mi Dios, él realmente tiene una forma única de tocar!. Estoy convencido de que Johnny y yo trabajaremos juntos de nuevo en un futuro próximo”.
[12] Fonéticamente se puede interpretar como: I am ó Hayom Yom (en hebreo: היום יום, "Hoy es día...") es una antología de aforismos jasídicos y costumbres organizadas según el calendario del año hebreo de 5703 (1942-43).
[13] Me refiero específicamente a la elaborada y llamativa portada del álbum.

jueves, 23 de noviembre de 2017

300 DIAS EN AFGANISTÁN: RELATO SOBRE UNA TIERRA DISTANTE PERO NO AJENA



300 Días en Afganistán[1] se publicó por primera vez en la revista El malpensante número 53 de 2004. Algo inusual, teniendo en cuenta que muy pocas veces las revistas nacionales se han atrevido a publicar alguna obra extensa en una sola edición, salvo uno que otra excepción (como lo fue La Balada de María Abdala[2] publicada en la revista Diners[3]), este ha sido un hecho infrecuente, arriesgado y afortunado para el medio editorial.

En este contexto, 300 Días en Afganistán merece una mención especial dentro de las crónicas publicadas en los últimos años en nuestro país, su naturaleza descriptiva de diario y su estructura narrativa de microrrelato dotan a este trabajo de una calidez digna de ser leída.  El preludio necesario, como fue titulada la presentación en la revista advierte como se construyó esta crónica:
(Esta) es la versión muy personal de lo que vio y vivió una joven médica colombiana durante algo más de 300 días en Afganistán, a donde llegó el 9 de septiembre de 2002 y donde partió el 15 de julio de 2003…..Natalia (Aguirre Zimerman) estaba en Afganistán a título de médica ginecobstetra en una misión de la prestigiosa ONG Medicins sans Frontiéres (o MSF), si bien lo que ella relata no refleja de ninguna manera la versión oficial de MSF, así ellos estén al tanto de la presente publicación. Se trata simplemente de las observaciones personales que la autora envió por e-mail a su familia y a sus amigos en Medellín, así como las fotos que tomó para ilustrar su experiencia. No sobra recalcar que su estadía en Afganistán coincidió con el momento en que el ejército de Estados Unidos invadió Irak, de modo que los riesgos para la seguridad de los representantes de MSF y demás ONG humanitarias se agudizaron mucho con el proceso, según se nota aquí y allí en el texto.[4]


Bazar o mercado de especias en Kabúl

La historia de un lugar remoto y sitiado históricamente por los conflictos y que ha tenido una relación inmarcesible con la pobreza y que ha sido el “bocado” ideal de los corresponsales de guerra, los canales de tv y de los expertos occidentales del medio oriente y del Islam, remite inmediatamente a la trajinada práctica intelectual y mediática del occidentalismo. No obstante, esta crónica construida como un variopinto rompecabezas ofrece desde la subjetividad un panorama amplio en descripciones de una comunidad que no es unidimensional sino compleja y diversa en sus prácticas sociales y religiosas. Natalia Aguirre Zimerman (la autora) escribe a manera de diario todo lo que vive a partir de su rol como médica ginecóloga, ella es un actor participante de la realidad Afgana aspecto que no oculta, lo cual dota al texto de espacios de reflexión, critica, debate y comparación. La observación atenta de la autora le permite hacer interesantes paralelismos dado el contexto histórico del escenario y nuestra realidad, algunos de estos van desde la sexualidad, la vida en pareja, la comida, la omnipresente pobreza material hasta la capacidad de sobrevivencia frente a la adversidad, entendida esta como la muerte: Los afganos son habitantes de las montañas, como los colombianos. Han estado en guerra desde hace muchos años, como los colombianos. Son títeres políticos. Producen tanta heroína como los colombianos cocaína. Producen tanto hachís como los colombianos coca. Son tan orgullosos como los colombianos. Están tan estigmatizados como los colombianos. Son tan juguetones como los colombianos. Son tan primarios como los colombianos (si en la calle se chocan dos carros también se sacan pistolas). Tienen esa malicia indígena de la que carecen los europeos y los gringos pero que si tienen los colombianos. Tienen grandes camiones llenos de dibujitos y colores, que son idénticos a las chivas. Bailan y comen como los colombianos (o sea en grandes cantidades y son muchas ganas), pero no beben a diferencia de éstos[5]

Otro aspecto interesante del libro es la postura que se describe respecto de la relación entre europeos franceses (expats) y afganos: Los franceses repiten mucho en el trabajo que a los afganos les toma diez años aprender cosas, pero yo pienso que ningún ser humano que haya sobrevivido veintitrés años en un país en guerra y desértico puede ser ni siquiera moderadamente bruto[6] 

En suma, este no es un relato sobre la compasión o sobre la reivindicación política o ideológica de un pueblo afligido, es principalmente una narración desde la intimidad de un observador sobre la condición y capacidad humanas. Logra que podamos ver un poco más allá de sus ojos a partir de lo sugerido, de lo literal y de lo simbólico en la profundidad y belleza de unas gentes y una tierra que tienen una dinámica propia dentro del contexto de guerra incesante que han vivido. Hay un gran mérito allí, el de lograr salirse de los estereotipos construidos desde occidente y plantear otros espacios que resultan útiles y validos dentro de la férrea distancia que se ha construido desde los discursos políticos y los “mass-media” que podría decirse son idénticos. Este texto logra de manera indirecta e involuntaria adentrar al lector en un mundo que no es ajeno, que está aquí y con el que compartimos algunos códigos.

Natalia Aguirre Zimerman (la autora)

Otro aspecto interesante es notar el progresivo proceso de hibridación cultural que experimenta la autora en la medida que avanzan las páginas, y en este caso habría que decir que este proceso “sazonado” con la espontaneidad de sus frases y sus diminutivos y paradojas desarrollan una dinámica propia y atractiva que mantienen una dulce atadura entre el texto y el lector: En unos días salgo para Sudán del Sur. No sé nada de nada y ni siquiera me acuerdo si figuraba en el juego de Risk. A duras penas me tomé el trabajo de buscarlo en el Atlas. (Que vaina, yo tan tranquilamente ignorante.) Y ¿por qué no quedarme en Colombia haciendo lo mismo?, me preguntó alguien. En realidad, las necesidades son casi iguales y al fin y al cabo ésta es mi “tierra”; pero no he encontrado todavía como balancear las ganas de hacer algo, con la frustración de no poder hacerlo. Un día voy a volver…, no sin antes haber vivido en África  y contarles, a través de mails y de fotografías digitales, como lo ve esta médica paisa, ahora en una nueva misión[7].    

Esta es una historia sin pretensiones pero que en su desarrollo recuerda sin quererlo y sin buscarlo el gran sentido social y la esencia misma de la crónica. Uno de sus mayores atributos es el ubicarse lejos de la unidimensionalidad y el prejuicio; este libro no solamente cuenta unas interesantes historias en un contexto de adversidad, sino, además insinúa e invita al lector hacia el viejo y útil habito del diario, esto es, a la magnífica utilidad de este, como una herramienta anexa a la memoria de la mente, del espíritu y de las sociedades. Sin duda, allí habrá muchas historias por contar.






[1]  Natalia Aguirre Zimerman, 2006, 300 Días en Afganistán, Bogotá, Ed  Anagrama.
[2] Juan Gossain, 2005, La Balada de María Abdala, Buenos Aires, Ed Seix Barral.
[3] Esta novela se publicó en 2003 para la edición que celebró los cuarenta años de la revista Diners.
[4] Aguirre, N. (2004). 300 Días en Afganistán. El malpensante. 53, Pp.18
[5] Aguirre, 2006, 300 Días en Afganistán, Bogotá, Ed  Anagrama P. 54
[6] Aguirre, 2006, P. 29
[7] Aguirre, 2006, P 184

martes, 12 de septiembre de 2017

BUSCANDO SER UN CAMALEÓN: LIAM GALLAGHER EN  
         AS YOU WERE




Creíamos Saber todo y tener lo suficiente de la personalidad del menor de los hermanos músicos Gallagher. El año pasado, Liam inspiró (sin quererlo) al comediante inglés Sacha Baron Cohen para crear un personaje a su imagen y semejanza y que mostraba ese lado más bien ridículo del matón inglés mezclado con un rockstar encerrado en su lastimero ego. Además de esto, la disolución de Oasis y la conclusión de Beady Eye, dieron al ego de Liam un golpe casi certero y esto probablemente llevó al músico a desarrollar una imagen como compositor no muy conocida en los noventa y que empezó a emerger con el deseo de salirse de la propia fama que él mismo creó desde la última década del siglo pasado.

En retrospectiva, la voz de Liam Gallagher ambientó toda una década y la memoria de toda una generación, y la abrupta terminación de Oasis fue el punto de partida de una competencia que continua con su hermano Noel. Y aunque es raro decirlo, en este caso esta competencia de egos ha traído interesantes productos musicales. Beady Eye  por ejemplo, fue una banda interesante y aparentemente sólida musicalmente que aunque logró mostrar destellos artísticos de un “nuevo Liam” desafortunadamente no llegó superar su segundo álbum. En el caso de Noel su trabajo como solista cuenta con  dos álbumes que han funcionado muy bien en la radio y que en su estructura mezclan lo acústico con sonidos electrónicos. En ambos está claro el deseo de salirse sucintamente del molde artístico y sonoro de Oasis.


 As You Were es el primer álbum en solitario de Liam Gallagher, fue lanzado mundialmente el pasado 6 de Septiembre y utilizó una inusual campaña de expectativa al lanzar los videos de tres sencillos mucho antes de su lanzamiento oficial.  Wall of Glass  fue el primer lanzamiento de este álbum, seguido de Chinatown y For What it´s Worth. En su faceta como solista arrastra para bien o para mal el hecho de ser calificado como una de las voces imprescindible para el rock contemporáneo, y en cada una de las canciones de su álbum hay claros indicios de ello. Unido a lo anterior está el deseo de ser un individuo alejado de la imagen destellante de su hermano Noel como creativo lo cual implícitamente lo lleva hacia la necesidad de mutar y esto es claro pero no inmediato, dicho cambio es lógicamente lento y progresivo y si bien en canciones comoGreedy Soul, y You'd Better Run, You'd Better Hide aún se siente un tufo sonoro (muy agradable en todo caso) de los primeras etapas de Oasis esta no es la constante pues en canciones como Paper Crown, When I´m in Need For What it´s Worth hay una intención de avanzar melódicamente por caminos distintos y suenan realmente sorprendentes por la reflexividad de sus letras y su tono, estas tres canciones más I Get By, Bold y Wall of Glass son las más representativas del deseo de Gallagher de virar hacia otro lugar, lo cual es altamente positivo para el álbum como obra y para su credibilidad como músico.
     
Curiosamente, canciones como  Chinatown, Universal Gleam y I´ve All I Need están en el medio de estos dos grupos y aunque suenan bien como el resto de ellas,  son una especie de mezcolanza entre el antes y el ahora, son la transición conceptual y sonora, y digamos son también un “lugar seguro” tanto para el músico como para sus auditores que en su mayoría no están muy preocupados por observar el “cambio de piel” de la música de Gallagher.

Liam Gallagher esta vez parece interactuar y entender la sinergia de la música y dentro de esta la de la suya en particular, su clara intención de reinventarse como artista comienza a tomar forma en As You Were, y su estilo como compositor no desluce como tampoco su música, es más, sorprende gratamente su madurez musical y la coherente propuesta que es su primer paso como  músico independiente. AsYou Were no decepciona a los nostálgicos ni a los  visionarios, se deja escuchar sin complejos de comienzo a fin.

No obstante, la intención de ser un camaleón se agota cuando Gallagher es entrevistado, allí las cosas parecen no variar de estado respecto a su "particular" personalidad histriónica ; ante las cámaras, como lo mostró Sacha Baron Cohen, las cosas difícilmente cambiarán.

lunes, 5 de junio de 2017

OBITUARIO I:

AQUEL CINCO DE JUNIO DE MIL OCHOCIENTOS NOVENTA Y OCHO 

 Estatua de Federico García Lorca en la Plaza de Santa Ana de Madrid 

Hoy hace 119 años nació Federico García Lorca, uno de los más grandes poetas del siglo XX. García Lorca logró con su trabajo una valiosa e interesante caracterización de la sociedad española de entonces, sin duda un alma noble. Su desaparición fue tristemente resultado de los albores de la guerra civil española, en la que estaba inmerso sin quererlo. La España de aquellos años era como su natal Granada, un campo fértil de ideas para realización de un sueño que nunca fue, que murió el día en que el fascismo tomó el poder y cambió el rumbo de un país, de una república, de un reino, y de un gran número de personas que como García Lorca buscaron la libertad y la creatividad como espacios de cambio para una sociedad que en gran medida añoraba ser democrática.

sábado, 27 de mayo de 2017

MEMORABILIA V:

DOS GOTAS DE AGUA

David "La Cachaza" Hernandez en Independiente Santa Fe

A finales de la década de los noventa cuando me encontraba en las doradas y florecientes épocas del colegio, eran habituales las furiosas pero agradables polémicas de los lunes con mis entrañables compañeros de entonces sobre el rentado nacional. De ese montón de historias recuerdo una en especial que me divirtió mucho: dentro de las mitologías de los clásicos capitalinos de esa época, existía una fijación especialmente de los hinchas de Millonarios (uno de mis amigos/polemistas era uno de ellos) hacia el volante de recuperación de Independiente Santa Fe que en ese momento llevaba el número 20 en su espalda, David “La Cachaza” Hernández. “La Cachaza” cargaba sobre sus hombros el odio y la burla de los hinchas de Millonarios, quienes veían en él a un espécimen futbolístico ajeno y contrario a los valores estéticos del balonpie en general y por supuesto de su “Ballet Azul” en particular.

(izq-der) .Ivan Lopez y "Cachaza"
¿Cuál era el problema con “La Cachaza” Hernández?. Santa Fe era entonces un club que vivía en la necesidad económica y como tal había pasado situaciones propias del arrendatario promedio: la alcaldía había echado con retroexcavadora al club del Parque de la Florida por no pagar el arriendo, y era muy común leer en los periódicos deportivos el que a los jugadores no les pagaran a tiempo.  Además sus grandes figuras, las de mostrar eran pocas o mejor una sola, el lateral derecho Iván López (si bien Agustín Julio estaba como arquero titular sus actuaciones eran discretas). Las nuevas figuras eran cosa de una fecha o dos como fue el caso de Luis Moreno Murillo a quien la tribuna bautizó como “momó” con la idea de inmortalizarle, cosa que nunca pasó. Así las cosas y ante la avalancha de nuevas figuras de su rival de patio la hinchada opto de manera casi desesperada a abrazar a sus referentes más cercanos a su corazón a si estos estuvieran lejos de su paladar futbolístico. Allí estaba “Cachaza” Hernández un volante recio, tosco que con su titularidad y su lucha personificaba los valores de una hinchada que no encontrando otra opción lo llevó a la cúspide de sus cánticos. Su lado flaco y el que todos los otros hinchas usaban como blanco, esto era, su apariencia pasó a ser una sólida  defensa de su condición de ídolo: “Cachaza” fue desde entonces, por sobre todas las cosas y por todas sus cosas un jugador de las entrañas del pueblo santafereño. Una suerte de Sansón cardenal.  

Mi amigo era un ferviente hincha azul y su tío, un oficinista bancario le había inculcado ese amor y fidelidad por "los embajadores" y sus símbolos. La forma de llevarlos a la práctica era apuntarle al lado más flaco de su clásico rival. Ese lado flaco y colateral era ni más ni menos que “La Cachaza” Hernández. El tío de mi amigo solía realizar este ritual: antes de cada clásico capitalino preparaba su voz en casa, de los tonos más graves a los agudos para luego salir con su sobrino rumbo al estadio de la 57. Estando allí y sin cantar ni una sola estrofa de los himnos de Colombia y de Bogotá él profería su proclama de lealtad en el silencioso entreacto de los himnos: “¡Cachaza Hijueputa¡”, “¡Cachaza Hijueputa¡”. Al unísono, con toda la fuerza que le daba el gaznate y como si fuese un plegaria entre himno e himno, su tío la repetía en cada clásico al que asistía religiosamente con el consentimiento y la risa cómplice del resto de la impávida audiencia.

Oseas Reis Dos Santos, delantero de Palmeiras en 1.999

Durante mucho tiempo pensamos que “La cachaza” Hernández y su continua lucha con el balón no tenía igual, pero el tiempo nos mostró lo contrario. Se había jugado la final de la libertadores de 1999 entre Palmeiras y el Deportivo Cali, en la que ganó el "verdao" que por aquel entonces dirigía Luiz Felipe Scolari. Aquella noche hizo su aparición dentro del plantel de los ganadores con el numero 9 una versión brasileña de nuestro venerado “Cachaza”, ese exótico jugador era “Oseas”, quien en cada minuto del partido mostró una presencia "asustadora" y "cavernaria" además de una continua lucha con el balón, situación que nos remitió inmediatamente a los campos del rentado nacional. “Oseas” y “Cachaza” eran la versión del hombre duplicado de Saramago pero en fútbol. Es más, tiempo después supimos que compartían a la distancia y sin conocerse los mismos rituales de “belleza” con el cuidado de sus “crines” antes de cada partido.Su parecido físico era inobjetable y su desempeño contra la pelota increíblemente también lo eran. Si la generación de los ochenta “disfrutó” del fútbol del “salvaje” Rojas a nosotros nos correspondió ver el fútbol de “La Cachaza” Hernández y su gemelo brasileño “Oseas”. Estaba claro entonces que el legado de los ochenta se mantenía intacto aquí y allá.

Curiosamente el remoquete de “Cachaza” hacía referencia a ese trago de origen brasileño que se destila de la caña y que es amargo en el paladar pero dulce en la resaca. Así nos ocurrió con sus actuaciones dentro y fuera de la cancha, que nos llevaron de la amargura visual a la dulce risa que embriaga la memoria. Gracias muchachos[1].


[1] Este breve relato hace las veces de humilde homenaje a la amistad que me brindaron Sergio Andres Fernández, Luis Eduardo Ortiz y Pablo Miller Navarro en aquellos tiempos dorados del I.T.D.