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miércoles, 3 de junio de 2020

ATSUSHI NAKAJIMA, EL ESCRITOR QUE SE CONVIRTIÓ EN GRULLA Y VOLÓ HACIA EL MAR DEL SUR

"Dos mujeres haciendo grullas en origami".Grabado de autor Anónimo

La literatura oriental tímidamente ha tomado una cierta notoriedad en el mercado  hispanoamericano en la última década. Puntualmente Japón lleva la delantera en este aspecto, debido a la notable calidad literaria de los varios escritores del país del sol naciente traducidos al español. No obstante, en Colombia el eco de los autores japonenses no es tan fuerte ni constante salvo uno que otro título de trascendencia global, no ha habido mucho entusiasmo en el ámbito local respecto de la ampliación del catálogo editorial de obras de escritores del país del sol naciente.

Es posible que esto se deba como lo indico el editor Álvaro Robledo en un artículo publicado en la revista Semana[1] a que “aparte de un cambio de percepción en el mundo, ha sido la dificultad para traducir autores japoneses. El japonés es probablemente uno de los idiomas más complejos por varias razones, entre ellas su carácter aglutinante, que proviene de una visión del mundo totalmente diferente de las demás culturas. Su historia se remonta a la religión Shinto, de corte animista y por tanto más cercana al chamanismo, para la que todas las cosas del universo tienen espíritu. Alma, si se prefiere. Y del sincretismo que tuvo esta religión con el budismo. Además de haber sido un país que vivió una suerte de dictadura militar por más de siete siglos. Estas razones, sumadas a una geografía y una topografía difíciles, siempre a merced de terremotos, tifones y tsunamis, y de un área cultivable mínima, hicieron de este país un territorio de personas que creen en la volubilidad de las cosas, en esa impermanencia de la que habla el budismo”. Lo cual aunque válido debe tomarse con beneficio de inventario pues aunque es claro que existen marcadas diferencias culturales entre Japón y Colombia no hay que olvidar que luego de la segunda guerra mundial y la decadencia del imperio japonés, es decir luego de 1945, la cultura expresada en los productos culturales del Japón se ha unido en masa y de manera cada vez más amplia al mercado de consumo cultural de occidente. Basta mencionar el auge de los animes, el manga, los videojuegos además de la gastronomía y la amplia gama de tecnología japonesa, entre muchos otros productos. Por tanto, es posible que este fenómeno se deba especialmente al temor económico de las grandes editoriales por aventurarse a invertir y promocionar a una literatura compleja y “desconocida” que además cuenta con un canon estilístico un tanto diferente al occidental en nuestro continente, es decir, abstenerse ante el alto costo económico de innovar en un mercado que ya es rentable con los autores locales. Situación diametralmente opuesta frente a mercados como el español, donde “la nueva ola de la literatura japonesa[2] ha sido un hecho en constante aumento y rentable desde hace casi una década.

Atsushi Nakajima
En este contexto, Hermida Editores es uno de esos sellos editoriales independientes españoles que se ha atrevido a publicar en nuestra lengua a un autor ya clásico de la literatura nipona; Atsushi Nakajima (Tokio, 1909-1942) es uno de esos escritores que hace parte de este grupo y que sin salirse del canon de los clásicos modernos y de postguerra ha dejado en su obra una marca interesante de estilo que se desarrolla mezclando las influencias de los escritores de occidente sin dejar de lado los temas tradicionales de la primera mitad del siglo XX nipón. Durante su corta vida, Nakajima además de ser escritor se desempeñó como profesor, traductor y empleado público del imperio Japonés, que para antes de 1945 extendía sus ambiciones imperiales a lo ancho de Asia continental y a lo largo del pacifico sur.

Tanto “La Mujer Pulpo, cuentos del mar del sur” (2017),  como  El poeta que rugió a la luna y se convirtió en tigre” (2017), son dos útiles e interesantes compilaciones que muestran un magistral y dispar uso de los recursos narrativos por parte del autor y que nos recuerdan especialmente en el segundo libro como modelos narrativos muy parecidos al “realismo mágico” ya existían y eran usados con similar maestría.



“La Mujer Pulpo, cuentos del mar del sur(2017),  Además de contar con una majestuosa portada, (dos pequeños barcos de pesca en el mar) del maestro del grabado japonés del siglo XIX, Katsushika Hokusai , es el resultado de los viajes como emisario educativo del imperio Japonés del autor durante ocho meses por las islas de Palaos en 1942. Este es un libro por decirlo menos, extraño para un lector tradicional occidental, pues digamos que sin pretenderlo trasgrede el enfoque y estructura clásicas de lo que asumimos como un relato corto, un cuento. Es más, me atrevería a afirmar que no debería calificarse como una recopilación de cuentos, sino más bien como el interesante diario de un viajero, que no es poca cosa teniendo en cuenta los escenarios sociales y culturales que describe.

De hecho, el cuento titulado “el matrimonio”, es un relato originario de la tradición oral de los nativos de las islas de Palaos y es el único que se podría ubicar dentro del ámbito de la estructura del cuento clásico. Al tiempo que avanza la historia de un matrimonio disfuncional y mediado por la actitud servil y cobarde de un marido frente a una mujer fuerte, infiel y tremendamente celosa (la mujer pulpo),nos enteramos cómo funcionan los códigos de elección sexual y de pareja entre las diferentes aldeas y de cómo son las mujeres solteras las que se desplazaban hacia pequeños lugares frecuentados solo por hombres casados y solteros, denominados a-bai, donde ellas les servían con el objetivo de escoger de ellos a su pareja sexual y afectiva. Más interesante aun es leer como se dirimen los conflictos del amor, en este caso, entre dos mujeres que deben enfrentarse a mano limpia y la ganadora se lleva como premio al hombre en cuestión frente a los habitantes de la isla que actúan como un jurado imparcial durante la contienda.

Los demás relatos son muy útiles por las múltiples visiones que ofrece  a partir de la anécdota y el diario respecto de los nativos y su contexto social, mostrando además del carácter colonial del imperio y el occidentalismo consumado del autor una variopinta visión de las diferentes costumbres de las personas que se cruzan en su camino . Este libro es un interesante documento sobre las poblaciones, sus tradiciones y sus prácticas sociales como colonias y como pequeñas sociedades aunque aisladas del origen de los conflictos de entonces depositarias de las consecuencias geopolíticas de los mimos.

Quiero destacar los necesarios y afortunados epílogos escritos por la traductora Makiko Sese en ambas compilaciones. Porque son un importante aporte para el lector neófito del trabajo de Nakajima, de hecho, ella lo fue cuando inicio la traducción de ambas compilaciones. En estos epílogos hay un estructurado recorrido biográfico del autor y una acertado y muy sucinto resumen de las luchas y cesiones imperiales desde antes del siglo XIX entre España, Alemania y Japón sobre los territorios de Palaos, las islas Truk, las islas Carolinas y las islas Marshall, Es decir, Los hoy Estados Federados de la Micronesia, La Republica de las Islas Marshall, La Republica de Palaos y la Mancomunidad de las Islas Marianas del Norte. Conforme va avanzando la narración el lector puede ver como quien escribe pasa de ser una neófita a una seguidora consumada que toma la decisión de emprender un viaje por los parajes y los lugares en los que Nakajima vivió y padeció y escribir sobre ello.


En “El poeta que rugió a la luna y se convirtió en tigre” (2017) encontramos la compilación de ocho cuentos que mezclan transversalmente lo mágico, lo tradicional y algunos temas discursivos del siglo XX, como el que se refiere a la función del lenguaje a partir de la aparición del espíritu de las letras en “La catástrofe de las letras”. También podemos toparnos con una historia donde las fabulas tradicionales y la metamorfosis del protagonista se mezclan con la impronta tímida de la ética sintoísta en “La luna sobre la montaña”. Luego, una desopilante historia nos narra la posesión espiritual de un hombre menos que ordinario, que le hace florecer como una especie de juglar para luego ser el centro de un ritual de su comunidad, tal es la premisa de “Posesión”.  En “La momia” la reencarnación es tratada como un hecho paradójico entre la carne viva y consiente de un comandante persa frente a los restos de la momia de un sacerdote egipcio. “El maestro” es una interesante historia de cómo el llegar a la  perfección por parte de un maestro de la técnica del arco trae consigo su repentino olvido. “La felicidad” es una hermosa fábula sobre como la dura vida de un hombre miserable es sublimada atraves de sus sueños. “El hombre búfalo” trata sobre la circularidad del tiempo y la función de la premonición y en “Una historia funesta” la risa sin sentido del protagonista esclarece la funesta influencia de una hermosa mujer al lograr destruir varios reinos.

La agradable conclusión es que cuando lees a Nakajima te das cuenta que la supuesta distancia “insalvable” entre el autor japonés y un lector cualquiera no es más que un afortunado espejismo, porque su narrativa se relaciona con la calidez, profundidad y  naturalidad de un escritor brillante nada ajeno a los mundos literarios creados por Borges, Horacio Quiroga O García Márquez, para citar solo algunos. Su lectura puede tomarse como una cálida introducción a un mundo literario muy rico en sus recursos que para gran parte de los lectores de nuestro continente aun es un territorio por conocer o del que se conocen escasas y extraordinarias joyas (como la obra de Haruki Murakami), dicha necesidad de conocimiento es una condición inevitable, mas si se tiene en cuenta el reciente y expansivo éxito comercial de las traducciones de las obras de García Márquez, Roberto Bolaños, Vargas Llosa y Cortázar entre otros durante las últimas décadas en el mercado editorial oriental. 

En su corta vida Atsushi Nakajima convivió y luchó con el asma y los problemas respiratorios que lo llevaron a morir a la temprana edad de 33 años en diciembre de 1942. Seguramente como alguno de sus personajes su espíritu se ha trasmutado en  la majestuosa grulla y vuela sin descanso siendo uno con la suave e intempestiva brisa que pasea por los parajes más exóticos, por los más variados y por los más tradicionales y mágicos e imaginarios que el joven y entusiasta Atsushi soñó, presenció y describió tan hábilmente.



[1] Revista Semana, “La literatura japonesa revela el alma de las cosas”, 25 de Octubre de 2018.
[2] Publicado en el periódico La Vanguardia en Agosto 13 de 2011.

viernes, 27 de marzo de 2020

LAS EPIDEMIAS DEL 2020 IMAGINADAS POR UNA FAMILIA TELEVISIVA EN 1989

¿Cómo una familia de la televisión de la década del 80 imaginaba el año 2020?. Esta es una breve reflexión sobre las epidemias imaginadas desde una comedia ochentera acerca de los tiempos del coronavirus.



La comedia televisiva “Dejémonos de Vainas” hizo parte activa de la televisión colombiana entre 1984 y 1998; fueron 14 años en los que las peripecias de una familia “cachaca” de clase media inspirada en “postre de notas”, las columnas  de Daniel Samper Pizano (publicadas en la famosa y extinta revista de entretenimiento Elenco y luego compiladas en un libro) marcó altos niveles de rating, popularidad, simpatía e influencia en el variado público urbano nacional. Esta familia estaba conformada por un padre periodista bogotano, una madre ama de casa antioqueña y tres hijos adolescentes (en la primera etapa del programa). Además, de ellos, estaban como personajes secundarios recurrentes, el mejor amigo del padre, un costeño, una tía solterona, clasista y acomodada y por supuesto, la simpática empleada del servicio oriunda de Boyacá.

Dejémonos de Vainas” hizo parte de ese brillante conjunto de novelas y comedias que giraban en torno a las costumbres de la población rural y urbana; su interacción, convivencia y adaptación a un medio que de manera lenta se iba integrando a las dinámicas capitalistas del mundo de entonces; ejemplo de ello, el capítulo de 1985 titulado “problemas con la tecnología”. Donde se muestra la llegada del primer computador de mesa a la familia a partir de la lectura que hizo el padre acostado en una hamaca de “El amor en los tiempos del cólera” de Gabriel García Márquez, la primera novela del autor escrita en computador y la necesidad del padre de igualarle al momento escribir sus columnas de opinión para el periódico donde trabaja. El traumático pasó de la máquina de escribir al computador que tardaría en los demás estratos sociales más de una década está muy bien descrito con todas las peripecias de entonces. Al final, el computador fue devuelto. Todo un clásico.



Antes de la llegada o más bien la ruptura paulatina en términos de valores y concepciones tradicionales que significó Los Simpson en la televisión colombiana desde 1992 o de la inmarcesible, melodramática y conservadora familia Franco de la serie Padres e Hijos (1993-2009); la familia Vargas fue el ejemplo predilecto en la pantalla criolla respecto de lo que se podría definir como la familia colombiana tradicional; sus situaciones, estereotipos, sus dichos, sus concepciones sobre el mundo, sus prejuicios centralistas y regionales y su humor inteligente fueron los ingredientes de su éxito. No obstante, es de destacar que en esta serie hubo una intención decidida por parte de sus creadores por  involucrar atraves de sus situaciones y personajes los cambios generacionales, sociales, además de las transiciones culturales y políticas que vivía la sociedad colombiana de entonces. En este aspecto “Dejémonos de Vainas” no fue una serie tradicionalista ni estática en sus temáticas, todo lo contrario, mezcló y escenificó magistralmente las contradicciones y la transición familiar y social de la sociedad urbana. Sin duda, esta serie de televisión es un referente útil e interesante también sobre los imaginarios de nacionalidad y de familia que se construyeron a través de la televisión en las dos últimas décadas del siglo XX. 

LOS VARGAS Y El SÍNDROME DEL AÑO 2020

En el capítulo titulado El año 2020” emitido a mediados de 1989, la familia Vargas enfrentó un dilema sobre la salud de sus integrantes en el futuro. Todos los personajes viven una especie de visión apocalíptica de lo que les ocurrirá 31 años después. El origen de esta visión aparece luego de que la hija mayor de la familia, una estudiante de medicina les advierte de los peligros del colesterol en sus cuerpos frente a la ingesta de un suculento plato de fritanga por parte de su padre y su mejor amigo (el costeño).  

La escalada de presagios no se detuvo allí. La hija, la estudiante de medicina, aborda a cada uno de sus familiares para enrostrarles sus malos hábitos y la ausencia de asepsia en sus prácticas diarias, como comer en la cama viendo televisión ó no estudiar y preferir jugar fútbol en el caso de su hermano menor. Su conclusión es obvia: “quien no es pasto del colesterol es pasto de la pereza y el que no es pasto de la pereza, es pasto de la ignorancia”, claramente para ella sus familiares no llegarán al año 2020, mientras ella se visualiza en dicho futuro como “una mujer madura pero interesante, que provoque admiración, que atraiga a los hombres, no como el resto de ustedes (refiriéndose a sus familiares)”.

La epidemia de visiones sobre el futuro 2020 se inician con el padre, quien se ve en una silla de ruedas avejentado e inmóvil, aislado de su familia debido a los estragos del colesterol en su cuerpo frente a él se encuentra su mejor amigo quien en su ensoñación está disfrutando de las mieles del amor maduro con una mujer joven debido a la obediencia que hizo 31 años antes de las recomendaciones sobre el colesterol.      

Las visiones continuaron. La madre imagina el 2020 como la ampliación casi infinita por parte de su hijo menor de la prole familiar ausente de paternalismo y la vida licenciosa y liberada de cualquier código moral por parte de su hija, la estudiante de medicina.  

En cuanto la visión del 2020 del costeño esta se caracteriza por la creación de un harén al servicio de sus más variados deseos, esto es, toda la gastronomía costeña en especial todos los sancochos caribes con bollo de yuca. La tía solterona después de su visión añora la llegada del 2020 pues será ese el año en que su condición de solterona será cosa del pasado y por tanto la eterna juventud invadirá su cuerpo. El hijo menor imagina su futuro (como es esperable a su edad y en ese entonces), siendo fotógrafo de modelos en bikini, no obstante, los libros son importantes para él, son parte de la escenografía. Respecto a la empleada del servicio, esta tiene una interesante y pintoresca visión, pues en ella su hija es la sastre del presidente de la república. Además, ella tiene conductor propio y  como dama de alta sociedad madre de la modista más importante del país, está invitada a la inauguración del aeropuerto de “Aposentos Tuta” su pueblo en Boyacá.

Es interesante como en cada una de las ensoñaciones de las generaciones más jóvenes las ideas de cambio social son explicitas y como los nuevos valores como la liberación sexual y la superación de paradigmas como el matrimonio o el sexo prematrimonial solo dependían del tiempo en sobreponerse a las anticuadas ideas que mostraban su decadencia  simbólicamente en la vejez de sus progenitores. Por otro lado, la “soltería extendida” es vista bajo dos prismas; tanto los personajes del costeño como el de la tía buscan la solución a su condición, para la tía esta solución está en un matrimonio católico y su respectiva prole con el costeño y para el costeño esta solución llegaría en forma de un harem de mujeres caribes en donde el placer carnal se confunde con el placer que él se experimenta con los platos de la cocina de la costa caribe.  
   

El fenómeno que desató entre los Vargas la  predicción y sus consabidas ensoñaciones con carácter apocalíptico fue el de un insomnio colectivo que desnudó sus principales temores sobre su futuro en función del de los demás. La familia preferida de los colombianos de 1989 fue la primera contagiada del que denominaron como “El síndrome del 2020”. 

“El síndrome del 2020” se caracterizó porque en su primera etapa despertaba en sus portadores una ensoñación/delirio sobre su futuro en 2020 para luego insertarlos en un insomnio de varios días que  no respeto ni siquiera la voz sabia de su creadora, la hija estudiante de medicina; además fue el escenario propicio para desnudar sus delirios, sus deseos eróticos mas íntimos, sus deseos reprimidos y sus temores respecto de si mismos y de los demás en aras de la salubridad, el ejercicio y la longevidad. El temor a la vejez y a la decadencia física que esta conlleva y la juventud exenta de limites en función de un cuerpo joven e inagotable están en un constante diálogo que va desde el conservadurismo de los valores imperantes aunque en decadencia de la epoca hasta el realismo patético y tropical de sus protagonistas que magistralmente lo exponen en escena y logran en el espectador un divertimento no exento de autoreflexión, una suerte de risa nerviosa, pero placentera. Sin temor a equivocarme, ambas con carácter de larga duración a la hora de referirnos a nuestros presentes días de cuarentena,incertidumbre y convivencia con nuestros temores, angustias, egos, ensoñaciones y delirios ademas de nuestros familiares mas inmediatos.

Al final del episodio y a la mitad de la noche, la familia decide ingerir la vacuna para este síndrome, esta prodigiosa cura fue el plato aplazado de fritanga. Que los devolvía emocional y físicamente a 1989. El colesterol del plato de fritanga terminó siendo la cura al insomnio y por ende la cura del “síndrome del 2020”.

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Como una premonición que con el tiempo se vio cumplida desde la ficción hacia la realidad, (tal vez, la más puntual) en el minuto 18 del episodio, el padre habla con la madre sobre su futuro juntos y cuando su esposa en la ficción le pide estar con ella en el 2020, él responde: “no está en mis manos cumplirte esta petición… la vida es nuestra y podemos hacer con ella lo que queramos pero, no sabemos cuándo va a acabar”. El actor Carlos de la Fuente que interpretó a Juan Ramón Vargas, el padre de la familia Vargas entre 1986 y 1998, fallecería el 16 de febrero de 2020.


jueves, 26 de diciembre de 2019

ERIC HOBSBAWM, EL HISTORIADOR DUPLICADO[1]


El historiador inglés Eric Hobsbawm (1917-2012), ha sido una de las figuras más importantes y relevantes de la disciplina histórica durante una parte importante del siglo XX  y el XXI. Su obra es uno de los referentes más interesantes para explicar cómo se desarrolló la historiografía durante el siglo pasado. Además, sus trabajos más famosos conocidos como “las eras” han servido de marco para estructurar historias alternas a partir de fenómenos históricos de larga y mediana duración oscilantes entre “La Era de la Revolución 1789- 1848” (1971), “La Era del Capital 1848-1875 (1975), “La Era del Imperio 1875-1914” (1988). La bibliografía de Hobsbawm es bastante amplia en términos conceptuales y prolífica en polémicas y en los temas que desarrolló a la par de sus títulos, lo cual representa un valioso escenario donde podemos ver como lectores y analistas, algunas rupturas, continuidades y cambios de enfoques y objetos tanto de su práctica investigativa, discursiva como ideológica.  


Si bien su filiación ideológica con el marxismo lo acompañó a lo largo de su carrera, (de hecho, fue uno de los principales impulsores, sino el más, para ser reconocido a nivel mundial),  su postura en  relación con los enfoques y objetos de estudio expuestos en sus libros merece especial atención porque en ellos podemos rastrear a un  Hobsbawm que se caracterizó en distintos escenarios, por marcar  distancia de manera cada vez más puntual  tanto de la historia oficial como del discurso oficialista del partido comunista vía Moscú, del “socialismo real” estalinista y posteriormente del marxismo determinista (aunque a veces, esta sutil distancia para algunos de sus críticos más recalcitrantes pareció más bien un silencio cómplice). A la par de este hecho debemos tener en cuenta que los temas que desarrolló Hobsbawm muestran ante todo un carácter inquisitivo y riguroso dentro de  un variopinto escenario que incluye las revoluciones burguesas, el jazz, el origen de la clase trabajadora y el arte, la moda y el desarrollo de la práctica histórica, entre muchos otros.     



¿Qué tipo de periodización es posible trazar de los temas desarrollados por Hobsbawm a través de sus libros?

Lo temas más significativos que Hobsbawm desarrolló a lo largo de su carrera aparecieron es su órbita analítica desde una temprana edad para él (específicamente su adolescencia) y una etapa de cambio para el mundo con el avance de los nacionalismos y el fascismo esto es, formalmente luego de 1930. Por tanto, sus intereses no solo se apegaron estrictamente a lo que dictaba el libreto del bloque comunista; como sabemos antes que el comunismo se enfundara en la Unión Soviética, la fuerza que mantuvo la lucha contra el fascismo y el imperialismo fueron las diferentes agremiaciones comunistas en Europa a las cuales un decidido joven judío de clase media adhirió.

A mi manera de verlo si se mantiene como premisa lo anteriormente mencionado, estas líneas de pensamiento (o interés) no serían consecutivas sino que guardarían la característica de ser paralelas en términos temporales. Podemos rastrear en la bibliografía de Hobsbawm dicha forma o estructura si tenemos como guía su autobiografía, “Años Interesantes: Una vida en el siglo XX” (2003), que de manera magistral nos ofrece un relato amplio y casi pormenorizado de los intereses académicos que marcarían de manera significativa la carrera del historiador inglés.

Tanto el discurso histórico y las obras de Hobsbawm son ante todo un escenario abierto al debate, el análisis, la crítica y con esto quiero hacer especial énfasis en el papel activo (el deber ser, claro está), tanto del lector promedio como el de quienes analizan su obra de manera un poco más profesional, algunos de ellos (bastante pocos de hecho), docentes de ciencias sociales. Quiero pensar la obra y la personalidad de Hobsbawm como hechos paralelos y  no necesariamente concordantes ni monolíticos, es decir, como un proceso de cambios dinámicos no siempre estructurados dentro de un discurso como el marxista o el comunista. Dentro de las líneas paralelas de pensamiento desarrollo e investigación que he mencionado podemos encontrar a varios Hobsbawm que conviven de manera paralela a lo largo de su bibliografía: el jazzófilo, el crítico literario, el sociólogo, el optimista de otras izquierdas para superar el capitalismo y la decadente Unión Soviética, el historiador con algunos vicios de eurocentrismo, el analista político, el observador participante, el intelectual tipo siglo XX, el profesor universitario, el marxista romántico, el antifascista, el crítico musical que desestimó en su momento a los Beatles y al Rap, el polemista del postmodernismo, el brillante escritor que construyó una narrativa profunda, rigurosa y lúcida.

Es necesario mencionar que Obras como “The Jazz Scene” (1959), “Gente Poco Corriente” (1999), “A la zaga: decadencia y fracaso de las vanguardias del siglo XX” (1999). “Años interesantes: una vida en el siglo XX” (2003), “Un tiempo de rupturas: sociedad y cultura en el siglo XX” (2013), entre otras, presentan muy bien la idea de un panorama alterno y variado en temáticas y analisis con respecto a sus obras más conocidas. En este contexto, también vale la pena mencionar aunque en una dirección más heterodoxa, la aparición post-mortem de “Viva la Revolución” (2018), una compilación de ensayos realizados entre 1960 y 2002,  que muestra de manera interesante la especial relación de Hobsbawm y América latina, (aunque no puedo dejar de mencionar que su título es un verdadero despropósito con su contenido, aunque es apenas lógico teniendo en cuenta la ausencia del criterio del autor y el interés de la mercadotecnia editorial), vale muchísimo la pena analizar sobre todo a la hora de hacer una evaluación más allá de la nostalgia y el sentimiento de algunos mitos fundacionales de los movimientos revolucionarios surgidos especialmente desde finales de la década de 1950. Lo cual es un aliciente más para leerlos, analizarlos, criticarlos y consultarlos (en plural).

El trabajo de Eric Hobsbawm es una importante contribución a lo que en su momento significó el avance de la historia social en el mundo occidental. Su análisis, lectura y crítica  no solo deben servir para la exaltación de la imagen de un conspicuo investigador, sino además para la necesaria vista de los fenómenos de nuestro presente como parte de los procesos históricos del siglo que le antecedió. Es importante entender la obra de Hobsbawm como un escenario no monolítico es decir, la idea de encasillar a su obra simplemente como un ápice del  marxismo revisionista o como la visión de un comunista melancólico, es insuficiente y equivocado para abordar seria y profundamente su estudio. La invitación para lectores, estudiantes y docentes de educación básica y media está abierta.





[1] Utilizo la analogía de la duplicación tomando como referencia la novela “El Hombre Duplicado” (2002) de José Saramago.

domingo, 1 de diciembre de 2019

EL GURÚ DE LA IRA
Este es un breve perfil del periodista deportivo Horacio Pagani en su paso por las pantallas de tv y su meteórico ascenso en el universo mediático de YouTube y Twitter. 


Horacio Pagani es un reconocido periodista argentino, su hoja de vida está plagada de importantes logros: ha escrito en el diario Clarín durante los últimos 50 años sobre fútbol y boxeo, fue el primero en publicar una nota de Diego Maradona a sus 16 años, la ya legendaria Un sueño de barrilete(1976), escribió para la revista El Gráfico entre 1969 y 1975, también ha publicado “El fútbol que le gusta a la gente” (2006), “El verdadero fútbol que le gusta a la gente” (2008), un audiolibro disponible en I tunes titulado “Pagani Ilustrado, Volumen 1” y “Seis viajes a la luna” (2016), un libro de anécdotas y testimonios durante sus viajes como enviado especial a lo largo del mundo que como lo dice el título en miles de kilómetros volados equivalen a seis viajes ida y vuelta a la luna. Amante del tango y los agüeros. No obstante, Horacio Pagani (el periodista), no es famoso por lo mencionado.

Desde su llegada en 2002 a la pantalla chica como comentarista invitado para luego ser analista de fútbol en el programa de la tarde “Estudio Fútbol del canal deportivo TyC Sports, Pagani supo imprimir en sus intervenciones un estilo muy personal, es decir, de la tensa calma respecto a la opinión de sus compañeros hasta la ira más galopante, espontánea e infinita en un lapso de 60 segundos. A partir de allí las actuaciones y la presencia de Pagani han desfilado sin descanso por todos los programas de archivo y de variedades como Benditatv, Duro de Domar, Show Match, Almorzando con Mirtha Legrand y los noticieros de cable entre muchos otros. Allí nació una leyenda mediática que con el paso de los minutos al aire sufrió una interesante metamorfosis y pasó de ser la semblanza de un ser tomado por la ira a la de un caricaturesco y folclórico e inofensivo  representante del viejo carácter porteño y de arrabal. Es decir, un cascarrabias simpático al que hay que provocar para que saque una de sus clásicas rabietas y por ende impulse el rating, las carcajadas y la atención tan alta como sea posible.

La tendencia ya manifiesta del amarillismo en cada uno de los más diversos programas y contenidos de la televisión argentina es una marca registrada, para lo cual la “dinámica dialéctica” del grito y el improperio de Pagani ha sido un oasis para que los productores de tv  lo usen sin descanso en aras de impulsar el rating de contenidos no solo de fútbol sino de programas de variedades, chismes, humor, salud, etc. Esto ha transformado a Pagani y su ira en un lugar habitual del mundo mediático argento. Pagani habla tan en serio, es tan extremadamente enfático y dogmático en sus posturas (muchas de ellas absurdas y anquilosadas) que genera mucha gracia al esforzarse en convencer y al frustrarse al no lograr hacerlo a sus contradictores que ya saben que puntos tocar para que el viejo cascarrabias explote.

El dogmatismo de Pagani descansa y se alimenta de “Fútbol, dinámica de lo impensado” (1967), un famoso libro del periodista cordobés Dante Panzeri, del que podemos decir que es una oda más bien romántica al fútbol entendido como algo contrario al espectáculo de masas, al intelectualismo, a la mercadotecnia, la táctica, la preparación física, la estrategia. En otras palabras, el fútbol se define y se desarrolla para Panzeri por el arte de lo imprevisto, por el talento incapturable e inexplicable de los jugadores.

LOS DIEZ MANDAMIENTOS DE HORACIO PAGANI
  1.      I.         El fútbol es como decía Panzeri : “dinámica de lo impensado”
  2.    II.      Un Xavi más un Iniesta hacen un Riquelme. Juan Román Riquelme es el mejor jugador del mundo conceptualmente hablando
  3.   III.        Los técnicos de fútbol se dividen entre tacticistas (Bilardistas) y conceptualistas (Menotistas). “Conceptualista es un DT que prioriza a los jugadores sobre el sistema a utilizar. Tacticista es quien prioriza la táctica sobre la importancia del futbolista. Yo me encolumno con los conceptualistas”.
  4.  IV.        Marcelo Bielsa es un técnico perdedor “marketinero” y “vendedor de humo” y  fracasó en el mundial de Korea & Japón 2002 por no llevar a Riquelme al mundial.
  5.   V.        Josep Guardiola aprendió lo que sabe de fútbol de sus conversaciones con Cesar Luis Menotti
  6.  VI.        El mejor cantante de tango de la historia se llama Roberto Goyeneche
  7. VII.        En una mesa no deben estar sentados 13 hombres , si lo están se debe lanzar una cebolla debajo de la mesa
  8. VIII.        Diego Maradona es el mejor jugador de fútbol de la historia y ganó el mundial de México 86 solo.
  9.  IX.        Lionel Messi no gambetea, solo corre con el balón  y cambia de dirección frente a los contrarios, Messi no pisa el balón.
  10.   X.        “Amo el fútbol y el Boxeo porque son hijos de la pobreza… el mejor boxeador técnicamente que vi en mi vida fue Gustavo Ballas”.




En los múltiples compilados y video-reacciones sobre Pagani en YouTube podemos encontrar desde bloopers, stand up comedy, amenazas en vivo hacia sus compañeros de debate diciéndoles que desea estar armado para intervenir en el programa, anécdotas sexuales, el uso del Viagra, improperios de todo tipo hacia personajes del fútbol como Marcelo Bielsa, el VAR, la táctica y estrategia en el fútbol, los entrenamientos, las jugadas trabajadas, hasta halagos desmesurados para su amigo Alfio “coco” Basile, Cesar Luis Menotti y por supuesto para su gran ídolo: Juan Román Riquelme (con quien protagonizó un video clip para Pepsi). Pero en todos ellos es imposible no reír hasta el cansancio y porque no, entretenerse. Mientras me rio viendo las rabietas de Pagani pienso en que este personaje bien podría asemejarse al ya clásico Alonso Quijano en su personificación de Don Quijote de la Mancha, hay mucho de quijotesco en sus acciones y palabras, desde la añoranza de un mundo que ya no existe hasta la lucha encarnizada de darle sentido a su realidad todo esto bajo la atenta burla y divertimento de quienes lo vemos,  su paranoia, su efusividad, su sufrimiento y su santa ira es un rentable producto mediático, es la transmutación de la amenaza hecha disparate, de la domesticación de un impulso de un ser que al no lograr contener ni controlar su ira la volvió parte de su sello personal y de su trabajo.



Pagani a sus 76 años y luego de dos operaciones de corazón y una terapia de psicoanálisis transmitida por tv, es consciente de su impacto en las audiencias y en la gente del fútbol y no es una sorpresa que  produzca contenidos alternos a su versión tv, estos son: un Podcast llamado “Pagani Fútbol Tango” y un Blog en YouTube para contar anécdotas llamado “Monólogos de Horacio Pagani”, además de su exitosa y polémica cuenta de Twitter. Todos estos contenidos con un inconfundible y divertido estilo anclado a un discurso anacrónico propio de un hombre del siglo XX que se niega a aceptar las acciones y contradicciones de la postmodernidad pero que en su negación también hace parte de ella de manera activa y consiente.

La aparición de un personaje como Pagani, entre otros tantos[1], de manera colateral también nos invita como vecinos a modificar varios de los mitos que se han posicionado respecto a la imagen que hemos construido del sur del continente y de sus habitantes. La imagen almidonada de comienzos del siglo XX sobre el porteño y el argentino ha claudicado para mostrarnos facetas mucho más interesantes y variopintas donde podemos ver paralelos y códigos culturales comunes que dentro del mestizaje entendido y practicado en su sentido más amplio seguramente evitara hacernos caer en los lugares comunes y en los desagradables y anacrónicos estereotipos que aún persisten en gran parte de nuestro imaginario respecto de nuestro “rezagado” lugar dentro del “mundo desarrollado”.









[1] Podemos mencionar en este aparte a Ricardo Iorio, Hugo "el loco" Gatti, el "Tano" Pasman y todos los personajes del humorista Diego Capusotto, entre muchos otros.


jueves, 26 de septiembre de 2019

¡¡BUSES A TODOS LOS BARRIOS¡¡.EL GOBIERNO COLOMBIANO Y SU PRETENSIÓN PARA  EL MUNDIAL DE FÚTBOL DEL 2030



El pasado 14 de septiembre el presidente de Colombia Iván Duque anuncio ante una multitud que su gobierno junto con el de Perú y Ecuador se unirán para postularse ante la FIFA como sedes del mundial de fútbol de 2030. Lo intempestivo del anuncio tomó por sorpresa inclusive a  los comentaristas de fútbol criollos que en su mayoría mostraron desconocimiento y escepticismo frente  a la propuesta del mandatario. El  mediático giro de tal anuncio tuvo el efecto contrario al esperado por el gobierno, pues no pasó de ser calificado para una gran mayoria en las redes sociales como uno de los tantos delirios de grandeza y originalidad de los que nos tiene acostumbrados el mandatario en su primer año de gobierno. Fue así como con el paso de las horas, esta propuesta se unió a las ya múltiples salidas en falso de un gobierno atrapado en sus limitaciones e incoherencias y obsesionado con los espectáculos y las primeras planas de los medios de comunicación.  


Pareciera además, que el gobierno se empeñara en abrir como una estrategia más de su discurso político heridas donde hay cicatrices. La designación de Colombia como sede de un mundial de fútbol no es nueva de hecho, se dio en 1974 a partir del esfuerzo del presidente de la federación de fútbol Alfonso Senior Quevedo (1912-2004), quien hábilmente consiguió el apoyo del entonces presidente de la FIFA Joao Havelange para  que en 1986 se realizara el mundial de futbol en tierras colombianas. Las sucesivas administraciones de Alfonso López Michelsen (1974-1978), Julio Cesar Turbay (1978-1982) y Belisario Betancourt (1982–1986) evitaron cumplir la palabra empeñada para apoyar decididamente el proyecto ideado e impulsado por Senior. Lo cual traería a la postre una de las más grandes frustraciones a una  generación de futboleros que alcanzaron a soñar el nombre de su selección junto a los grandes pero se tuvieron que conformar con la realidad de un país aislado del mundo y encerrado en los conflictos producto de la insurgencia , la corrupción, la burocracia y el narcotráfico. Finalmente, el 26 de octubre de 1982 Belisario Betancourt enarbolando el interés nacional  frente a los de una multinacional declinó la  posibilidad que había logrado Alfonso Senior 8 años antes (VER), por considerar sus pedidos exagerados y pretenciosos:

*PRINCIPALES PETICIONES DE LA FIFA PARA EL MUNDIAL DE 1.986

-12 estadios con capacidad mínima para 40.000 espectadores. (Con dificultad El Campín y el Pascual Guerrero alcanzaban esa cifra).
-4 más, con capacidad para 60.000 (Gracias a ello se construyó el Metropolitano de Barranquilla).
-2 de 80.000. (Aún ‘no los hay’).
-Congelamiento de tarifas hoteleras a partir del primer día de 1986 para los honorables dignatarios de la Federación Internacional de Fútbol Asociado. (Quizá el menos difícil de todos).
-Un moderno tinglado de telecomunicaciones en la capital. (Tampoco del todo imposible).
-La emisión de un decreto que legalizara la libre circulación de divisas internacionales en el país. (Decisión dependiente de la buena voluntad política de la clase dirigente).
-Una robusta flota de limusinas a disposición de los directivos de la entidad. (Aún hoy, dos décadas después, Bogotá tendrá a lo sumo una o dos, razón logística que obliga a todos los asistentes a los Premios Tv y Novelas a ser recogidos por la misma).
-Una red de trenes que permitiera comunicar a todas las sedes. (Con la connivencia de buseteros intermunicipales y del gremio transportador, la movilidad ferroviaria en el país se estaba muriendo de inanición desde hacía mucho tiempo, y evidentemente Velotax, Flota la Macarena y Expreso Bolivariano no estaban en capacidad de satisfacer la totalidad de la demanda mundialista).
-Aeropuertos con capacidad para el aterrizaje de aviones tipo jet en todas las sedes (El Aeropuerto El Edén de Armenia a duras penas servía para estacionar la avioneta de Carlos Ledher).
-Una red decente de carreteras que permitiera el fácil desplazamiento de la afición (Escenario bastante remoto, teniendo en cuenta que sólo hasta la presente década se completó la licitación de la troncal Bogotá-Girardot, a favor de los Nule).


Han pasado 37 años de aquel episodio y como suele suceder en nuestra historia reciente no aprendemos de los errores cometidos, especialmente nuestra clase política que adolece de autocrítica y memoria y como costumbre suele usar el deporte como último recurso para salvar las “naves quemadas” de su popularidad. Hoy el escenario es radicalmente distinto pero solo en apariencia pues los problemas sociales que enfrentaba la sociedad colombiana durante la década de los setenta y ochenta si bien han mutado siguen permaneciendo en el escenario político y social pero con la excepción, claro  está, de que quien está al frente del primer cargo del país es un político con un perfil más que obediente a su partido político y entusiasta a mas no poder en sus discursos autocomplacientes y mediáticos que siempre buscan cambiar el foco de atención sobre sus debilidades para ponerlo sobre sus quijotescas obras.

Alfonso Senior, el dirigente deportivo más importante de Colombia en el siglo XX 

El anuncio de la candidatura conjunta de Colombia parece ser nada más y nada menos que un giro discursivo que está muy lejos de materializarse y más bien parece un subproducto de un populismo 2.0 que simplemente se diferencia del clásico populismo por sus positivos slogans de promoción. Para el ambiente del fútbol fue sorpresivo que dicha candidatura viniera de un político y no de un dirigente deportivo como sería lógico, porque si nos remontamos a la década del setenta y anteriores quien detentaba el avance de nuestro fútbol fue  Alfonso Senior Quevedo, un visionario del deporte colombiano que logró convertir un fútbol limitado y anodino en la meca del fútbol latinoamericano, Senior fue el orquestador del “Dorado” (1949-1953), el periodo más famoso y exitoso en la historia de nuestro fútbol. En este caso, el orden de los factores si altera el producto porque existe un abismo entre la credibilidad y conocimiento de cualquier dirigente deportivo actual (en este caso de menor calado e importancia frente a las figuras ya extintas de Senior o León Londoño) que está dentro del deporte frente a alguien que ha hecho su vida política  atraves de favores y ha logrado su puesto por la decisión de un tercero, también político. 

Por otro lado, si hiciéramos una evaluación anacrónica de la Colombia de 2019 respecto a las peticiones del FIFA para el mundial de 1986 nos daríamos cuenta de que difícilmente lograríamos hacer un mundial de fútbol hoy a pesar de que la peticiones se hicieron para un evento hace más de 35 años. Creo que es evidente nuestro lugar frente a las grandes economías y sus altos estándares de organización e infraestructura que han representado las últimas dos décadas de la copa del mundo.


titular del Espectador sobre la decision del gobierno de Betancourt en 1982
No obstante, este episodio si bien quedará en los anaqueles de la rocambolesca política nacional también debe llevarnos como sociedad a revaluar los límites y los alcances de los gobiernos frente a los presupuestos y las destinaciones respecto de los eventos nacionales o continentales, máxime cuando el gobierno que dirige a Colombia hoy está vendiendo los activos más importantes del Estado para financiarse. Además también es necesario que los dignatarios como Duque sepan que hay una ciudadanía activa que vigila y castiga a través de las redes y el voto el camino fácil e incierto de la apropiación de los logros de otros (como ha sucedido con los deportistas) para legitimar su mandato. La improvisación y el desconocimiento de un gobierno como el de Iván Duque en áreas como el deporte no se solucionan creando ministerios con nombres populares para adjudicarlos a  tecnócratas neoliberales “amigos de la casa uribista”. Aunque para ser justos, el grado de autonomía de este joven y entusiasta presidente es muy reducido.  
      
poster oficial de la candidatura de la Conmebol para 2030

El mundial de 2030 celebrará los cien años del primer mundial hecho en Uruguay en 1930, pero al parecer el optimista presidente Duque no sabía que antes que nuestro país, Uruguay, Argentina, Chile y Paraguay (entre otra veintena de países de Europa y Asia) ya habían presentado su propuesta para albergar el evento que celebrara el centenario de la cita más importante del fútbol.   

El mundial de fútbol es un espectáculo que la FIFA (desde la presidencia de Havelange) ha convertido en uno de los negocios más rentables y apetecidos por las grandes multinacionales y economías del mundo que publicitan y robustecen sus sectores económicos y al mismo tiempo muestran su desarrollo material y social. En este negocio y espectáculo global el rol de Colombia es el de ser un participante de tantos y el de Iván Duque el de ser un aficionado más.

Iván Duque en una visita de Estado al Real Madrid C.F